Escritor Mario Arregui

Lo primero que tenemos que establecer al referirnos al escritor floresino MARIO ARREGUI, es su condición de brillante narrador y cuentero.

Porque, para Mario Arregui el cuento es la medida para su creación de mundos en un estado transitorio o permanente de desdicha o de una mansa quietud, como sostiene Emir Rodríguez Monegal.
En todos, predomina el ritmo y la visión del escritor lo que le hace un referente obligado en la literatura mayor de este País.
Tampoco olvidemos que Mario Arregui fue Premio Nacional de Literatura.
Pero antes, nos adentramos en la biografía de nuestro escritor.

MARIO ARREGUI nació en Flores un 15 de octubre de 1917 y falleció en Montevideo el 8 de febrero de 1985.

La infancia de ARREGUI al igual que su adolescencia transcurren entre Trinidad y el establecimiento de campo de su padre. En Trinidad cursa estudios primarios y secundarios.

En 1935 se traslada a Montevideo para estudiar Derecho, carrera que abandona al poco tiempo. El joven MARIO tiene otras inquietudes. En el país, se ha establecido la dictadura de Gabriel Terra mientras en España estalla la guerra civil.

El propio MARIO ARREGUI, sostiene que “ de a poco abandoné los estudios solicitado por la política y la literatura.”

En 1938 realiza algunos viajes por el norte de Argentina y por Paraguay.

En los años 1945 y 1946 era dable encontrar al joven MARIO, alternando en las peñas de la plaza Cagancha, en los cafés Metro y Libertad. En esos cafés, transformados en cenáculos literarios se forjó la llamada Generación del 45, que tanto aportó al enriquecimiento de la cultura uruguaya.

De estas peñas participaban, entre otros, Juan Carlos Onetti, Francisco Espínola (Paco), Liber Falco con quien mantendría una estrecha amistad; a propósito de esta despareja unión de Liber y Mario, se ha sostenido que “toda una generación vio en ella la armonización de distintas preocupaciones espirituales de nuestra sociedad.” Y que es inevitable adjuntar a ellos la figura de Paco y en particular su novela “Sombras sobre la Tierra.”. Asistían también, Carlos Denis Molina, Luis A. Larriera, Amanda Berenguer, María Inés Silva, Carlos Maggi, Angel Rama.

Bohemios trasnochadores, al principio representaban para ARREGUI, algo así como seres angélicos y misteriosos, y creaban un mundo desconocido que él, construía de fábricas, clase obrera, humildad digna, saludo en la vereda.

MARIO ARREGUI se casa en 1947 con la poeta Gladys Castelvecchi, unión de la que nacen 4 hijos: Martín, Alejando, Vanina y Román.

Si bien vive en su estancia de Flores viaja con frecuencia a Montevideo. Sus trabajos literarios aparecen en la mayoría de las publicaciones culturales de esa Generación del 45, a la que hacíamos referencia.

En “Clinamen”, publica su primer cuento: “Los mundos mutilados”. En la Editorial de la revista “Número “ publicará su libro inicial : “ Noche de San Juan y otros cuentos”.
Colabora asiduamente con el semanario “Marcha” que dirigía el Dr. Carlos Quijano, y por quien MARIO ARREGUI …” tenía un enorme respecto, una casi-veneración”, según se lo expresó a Sergio Faraco, cuando se enteró de su muerte en México.

Entre 1959 y 1971 adhiere en forma entusiasta a la Revolución Cubana y milita solidariamente con el gobierno de Fidel Castro. Acepta una invitación para viajar a Cuba para actuar como Jurado en la Casa de las Américas, en la categoría “Cuentos”.
En 1971, también viaja a Europa. De este viaje encontramos relatos , años más tarde, en su libro “Ramos Generales”.

En 1977 es encarcelado. Padece torturas durante 8 meses en unidades militares de Trinidad y Colonia. Sufre un serio quebranto de salud.

Hay un período de silencio editorial hasta que, en 1979 aparece una serie de relatos en “La escoba de la bruja “. Este libro de MARIO ARREGUI, luce una portada de su hijo, el plástico Martín.

Antes de fallecer, el 8 de febrero de 1985, ARREGUI, tenía preparado un volumen de cuentos y artículos que serán publicados, meses después, bajo el título de “Ramos Generales”.

A cinco años de la muerte de don MARIO, por la delicada recopilación de la correspondencia mantenida por MARIO ARREGUI y SERGIO FARACO, que realizó en homenaje a su padre, su hijo Martín y publicó en un libro muy ilustrativo donde a través de la correspondencia ARREGUI Y FARACO, se da cuenta de detalles y del desarrollo de la escritura de don MARIO, y de esa amistad inalterable que mantuvo con el escritor brasileño, SERGIO FARACO, lo que le permite afirmar a su hijo Martín, en el prólogo:

“Digo que fue ésta, tal vez, la última y seguramente una de las más intensas amistades que el viejo tuvo en aquellos años finales. Y fue seguramente la única amistad en la vida de MARIO ARREGUI que fue estrictamente a partir de la literatura.”

¿Cómo trasmitir en pocas palabras el interés y la admiración que despierta la lectura de las obras de MARIO ARREGUI ¿ ¿ Cómo expresar un concepto acabado y determinante de la obra de un escritor cuya dimensión se acrecienta con el tiempo? Apelamos, entonces, a juicios emanados de quienes compartieron sus tiempos y sus inquietudes y fueron testigos del desarrollo de la obra de nuestro escritor.

Oigamos, por ejemplo a Ángel Rama diciéndonos con respecto a la obra de MARIO ARREGUI, que advierte en ella, “el arte transparente, limpio y grave “.

Por eso, puede decirnos también, que en MARIO “la literatura tiene algo de cauto misterio”

Por su parte Oscar Brando, destacado crítico, se permite ver en la literatura de MARIO ARREGUI, “ un acercamiento a las zonas primitivas, algo así como un regreso a los estados interiores más desnudos del ser humano.”

Por su parte la Profesora Margarita Romero, destacada docente, que ha estudiado en profundidad la obra de ARREGUI, nos dice: “En este mágico encuentro, Arregui, permitirá que nos asomemos a la particular manera que tuvo de combinar las palabras para crear sus universos participativos”.

Pablo Neruda, el gran poeta chileno, decía: “Los conquistadores (españoles) se llevaron de nuestra América, el oro, la plata y la sangre, pero, nosotros nos apropiamos de su lengua.

En esa rica lengua ARREGUI nos fue dejando sus cuentos, sus relatos. Cada relato se elabora, progresiva, cautamente, hasta encontrar la revelación interior, al decir del ya citado Ángel Rama.

En cuanto al proyecto narrativo de MARIO ARREGUI, sus cuentos más destacados son de implantación rural pero no se puede generalizar que fuera el único escenario para sus relatos. También está la ciudad y los pueblos del interior y la creación de lugares de ficción. Porque fue voluntad y logro de nuestro escritor situarse a distancia del criollismo. Si eligió el campo como ámbito de sus cuentos , lo hizo porque su experiencia le permitía ver sus secretos y sus misterios y trasmitir acabadamente el sentir y el hacer de su gente.

Pudo comprobar la soledad del hombre del campo pero no lo tomó como un tema en sí con valor documental ; mas bien fue observado en su primitivismo como reveladora de expresiones humanas. Es el escritor en pleno desarrollo de una tarea que no es otra que la maduración cuentística, fruto de soltura, destreza y precisión.

Sostiene ARREGUI que su intención fue siempre hacer “ literatura a secas” , sin adjetivaciones.

En 1964, MARIO ARREGUI, recopiló sus cuentos , bajo el nombre de un cuento primerizo: “La sed y el agua”.

Según ARREGUI, “era lo primero no del todo despreciable que logré escribir allá en los comienzos de mi intermitente labor de cuentista.”

Fue objetivo, en la literatura de ARREGUI, el ser depositario de la memoria oral de la gente y en ese sentido es oportuno hacer referencia a su capítulo: “Contaba don Claudio”.

Don Claudio González fue un personaje de carne y hueso que vivió gran parte de su vida en Trinidad, después de trabajar en el campo.
Comerciante, timbero, caudillo a su manera, había ganado el título de ser el hombre más mentiroso de Flores, por sus cuentos y relatos disparatados y fantasiosos, pero eso sí, plenos de gracia y originalidad.

MARIO ARREGUI, se hizo depositario de la memoria de la gente y agrupó en un libro muy sabroso, todos esos cuentos y relatos que se le atribuyen a don Claudio González.

En este momento se me ocurre que podría ser interesante disfrutar uno de esos cuentos que tan bien nos relata don MARIO.

(le doy paso, entonces, a Margarita, para que nos narre algún cuento de don Claudio González, emanado de la pluma de MARIO ARREGUI)

Grato es señalar , la bibliografía del Autor, este narrador que se nos presenta en libros como éstos: “Noche de San Juan y otros cuentos” de 1956;
“Hombres y caballos” de 1960; “La sed y el agua” de 1964; “El gato” de 1967; “ Tres libros de cuentos” de 1969; “El narrador “ de 1972; “La escoba de la bruja”de 1979; “Ramos Generales” de 1985.

En “El gato” ARREGUI nos introduce en un clima de creencias fronterizas, a la nocturnidad que conduce la mixtura de vida y muerte.

“Un cuento con un pozo” ha sido el cuento que más llamó la atención de los lectores.
Hasta el propio ARREGUI lo consideró durante mucho tiempo, como su mejor cuento.
Probablemente sea la mejor síntesis de toda la cuentística de ARREGUI.

Hay circunstancias que quedan expresadas y marcadas plenamente: las brutalidades de la guerra, el cansancio de los hombres, sus deseos de escapar hacia la vida.

El protagonista de “Un cuento con un pozo” al errar el camino ante la encrucijada de las opciones, sin darse cuenta se refugia en el seno de la muerte.

El ya citado, Emir Rodríguez Monegal, nos señala al respecto: “ En ARREGUI se llega, después de atravesar capas y capas de sustancia verbal, al centro de esas intuiciones detenidas de la inutilidad, del hado, de la muerte. Sobre todo la muerte acecha este mundo suyo y la fija con la mirada de sus ojos hipnóticos. Esto es lo que constituye lo más verdadero de la visión de ARREGUI, lo que explica que para este narrador la medida normal, la única capaz de sugerir la morosidad sin alcanzar los límites de lo intolerable, sea el cuento. “

Voy a terminar este enfoque sobre la vida y obra de MARIO ARREGUI con estos conceptos que he tomado de uno de los críticos que me han acompañado en este trabajo. ARREGUI, tuvo el poder de la escritura pero no se agotó en una tensión hacia la perfección de la prosa, se mantuvo fiel a su idea de recuperar la tradición oral.

 

 

 

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