“Hace nueve años decía: Walter, no te vamos a fallar, y hoy me voy con la conciencia tranquila”

ENTREVISTA

EL Dr. ARMANDO CASTAINGDEBAT DEJA HOY DE SER EL INTENDENTE DE FLORES

En un acto que se cumplirá hoy a la hora 19 en Plaza de Deportes, el Dr. Armando Castaingdebat dejará el cargo de Intendente de Flores luego de ejercerlo durante nueve años. ECOS REGIONALES dialogó con Castaingdebat a pocas horas de su alejamiento de la titularidad del ejecutivo comunal, no solo para repasar la gestión desarrollada, sino para auscultar su pensamiento sobre otros temas de cara a su futuro político.

 

-¿En términos generales cómo calificas la gestión cumplida?
-Creo que eso le corresponde a la gente; cuando encaramos esta segunda etapa dijimos que estábamos convencidos que segundas partes podían ser mejores, que quedaban muchas cosas por hacer y sin dudas que todavía quedan muchas cosas por hacer, pero es a la gente que le corresponde comparar, catalogar y sacar conclusiones. Más allá que personalmente tenga mis propias conclusiones.

-Dentro de esas propias conclusiones, ¿cuál es el sello principal de la gestión desarrollada?
-El hecho de haber estado nueve años al frente de la Intendencia de Flores y nueve años después poder, por ejemplo, estar haciendo la misma ronda con las mismas organizaciones que hicimos en el séptimo piso del Hotel Flores antes de asumir y encontrar gran receptividad, de por sí habla de cuál es el balance que hace la gente.
Indudablemente que poder seguir caminando por la calle, entrando a todos lados y dialogando con todo el mundo, también por sí solo es un balance.
Creo que no hay un gran sello, sino un estilo, una forma que no es solo del Intendente. El Intendente a veces es la cara visible, le toca conformar un grupo donde hay algunos que la gente quiere y a otros que no, pero en definitiva prácticamente ha sido el mismo grupo de personas que me ha estado acompañando en estos nueve años.

-Entonces, ¿cuáles fueron las cosas positivas de esa gestión?
-Lo decía el otro día, invito a la gente a cerrar los ojos y transportarse hacia atrás, es decir, pensemos en varios años atrás sin decir exacto qué cifras para no comparar. Pensar lo que era Flores años atrás y lo que es hoy Flores, un departamento que históricamente fue de paso, que muy pocas veces era destino de algo, que muy pocas veces sucedían cosas. Hoy, nueve años después Flores está posicionado en el contexto nacional como ejemplo a imitar y como referencia en varios aspectos.
Ahora se habla de Flores como ejemplo en políticas deportivas, en políticas medioambientales, tal es así que Montevideo copió hasta las máquinas y técnicos que hace nueve años comenzaron acá y hoy lo plantean como una gran solución.
Flores es tomado como ejemplo en índices e indicadores que envidian en otros lugares del país; es tomado como ejemplo en políticas sociales.
Flores se ha transformado en destino turístico por méritos propios y no como complemento de lo que sucede al lado, sino que hoy –gracias al trabajo de mucha gente- tiene dos zonas dentro del SNAP, lo que son Áreas Protegidas de Chamangá y Grutas del Palacio. Flores tiene el primer Geoparque del Uruguay y el segundo de América Latina, y está dentro de la lista de sitios patrimoniales de la UNESCO.
Eso lo ha llevado a posicionarse por méritos propios en algo que antes prácticamente no existía, o estaba en mínimas expresiones.

-¿Cuáles fueron las cosas negativas?
-Las cosas negativas son aquellas que uno podría haber hecho en el terreno particular y familiar, y que por dedicarse a esto las fue dejando de lado. El tiempo que perdés de la adolescencia de tus hijos, el tiempo que sacás de otro lado para dedicárselo a esta función. Son opciones, sin lugar a dudas que no me arrepiento de la opción pero cuando llega el momento de hacer los balances y sacar las conclusiones indudablemente que el hecho de estar full time te lleva a priorizar en esto ante otras cosas.
Lo otro son las cosas que soñamos juntos en la administración y no las pudimos llevar adelante, a veces por falta de dinero, otras veces por burocracia, pero sin dudas que son muchas más las que soñamos y se pudieron hacer, que las que soñamos y quedaron en el debe.

-No has mencionado como cosa negativa de la gestión en estos nueve años una de las primeras decisiones adoptadas, que fue no renovar el contrato a más de cien funcionarios municipales que quedaron sin su trabajo. ¿Por qué?
-Creo que a esas cosas no hay que sacarlas de contexto, hay que estudiarlas en todo el contexto. Analizarlo así como se me plantea sin lugar a dudas que fue el hecho más ingrato o más difícil que me tocó vivir en la administración municipal. Pero cuando uno llega a la Intendencia y le toca ocupar el cargo que a mí me tocó ocupar, por supuesto que tiene que preocuparse por los funcionarios municipales y en esa línea –dicho por los propios Presidentes de ADEOM- se han logrado cosas históricas para el gremio, y de eso podríamos hablar mucho.
Pero también nos debemos a los contribuyentes y a los equilibrios que hay que tener. Hoy nos podemos llenar la boca de un montón de cosas que se lograron en el departamento, que se hicieron posible por algo que la gente no le da importancia, que son los números finales de una Intendencia.

-¿Y qué significa eso?
-Que recibimos una Intendencia endeudada con UTE, OSE y ANTEL; una Intendencia que a nuestro entender tenía muchos más funcionarios de lo que podía soportar; una Intendencia que destinaba mucho más dinero que esta Intendencia puede destinar a conceptos de pago de sueldos y honorarios. En esa línea uno de los primeros compromisos fue no faltarles el respeto a los contribuyentes.
Dentro de una cantidad de cosas que nos tocó hacer estuvo esa fea, que fue reestructurar el número de funcionarios de la Intendencia, pero hay otras cosas de las que no se hablan…

-¿De qué cosas no se habla?
-Por ejemplo, que cuando asumimos había un porcentaje muy importante de funcionarios “en negro”; nos tocó pagar juicios que se hicieron contra la administración y hubo que pagarlos con dineros del pueblo. Eso se solucionó y hoy está ordenado.
Un montón de gastos que antes eran comunes en la Intendencia nosotros les pusimos otra impronta. En la Intendencia de Flores se terminó el auto No. 1, hemos andado nueve años en nuestros vehículos particulares, poniéndole solo combustible y no trasladando ni un costo más a la administración. Somos el único Intendente a quien no se le paga el celular, no sé si en los nueve años que estuve al frente de la Intendencia hay cinco o seis boletas de gastos de alimentación firmada por mí; siempre opté por hacerlo de mi bolsillo y no me arrepiento.
No se puede tomar como un hecho aislado el tema de aquella decisión ingrata, que ojalá nadie más la adopte. Estoy seguro que el que venga atrás nuestro no la va a tener que tomar. Seguro que el que venga atrás nuestro no va a recibir funcionarios “en negro” ni va a tener que sacar a cien funcionarios de la Intendencia.
Es verdad, fue un momento difícil pero me gustaría enmarcarlo en el contexto que fue tomada la decisión. Pero ojo, no hay que olvidarse que producto de esa decisión, si bien se sacaron cien funcionarios se restituyeron veinte que los Asistentes Sociales entendían que la situación de ellos era delicada. Hubo un juicio que no llegó a fin y ni un solo reclamo vía judicial, cuando hoy es tan común que viendo lesionados sus derechos recurran a la vía judicial. La Intendencia, producto de esa medida, no tuvo que pagar ni un solo peso por reclamos vía judicial.

-¿Hoy se puede decir que se logró el objetivo de reducir la plantilla de funcionarios? ¿Hay menos empleados en la Intendencia? ¿Hay menos empresas contratadas?
-Las empresas contratadas son como dice su nombre; me voy yo y se les termina el contrato. O sea, nadie tiene obligación de renovarles el contrato.
Todos los funcionarios que hoy están en la Intendencia están en situación regular. Cuando se compara no se puede hacer papa con boniato; hay que comparar papa con papa y boniato con boniato.

-¿Qué quieres decir con eso?
-Que para saber si hay menos funcionarios hay que ver cuántos funcionarios había en regla, cuántos funcionarios cobraban en negro, cuántos funcionarios cobraban por resolución.
Siempre hay margen para ajustar y probablemente hoy también haya margen para ajustar, y seguramente la realidad indique que en algunas áreas haya funcionarios de más y en otras áreas falten funcionarios. Por lo general los que sobran en los gobiernos departamentales son en las tareas administrativas y faltan en las tareas obreras. Lo que sí entendemos, más allá de los números fríos que podrá estarse de acuerdo o no, es que entregamos una Intendencia de una forma totalmente diferente a la que recibimos.

-¿Y desde el punto de vista económico-financiero?
-Como el día y la noche… Como decíamos antes, teníamos endeudamiento y cosas para solucionar y ahora la Intendencia solucionó todos sus pasivos. Queda una interpretación del Tribunal de Cuentas si con UTE se extinguió el cien por ciento de la deuda o no, pero en caso que se siga pagando no hay que afectar dineros de la recaudación de la Intendencia, sino que eso se logró mediante un ingenioso mecanismo que se paga con un subsidio.
En OSE tenemos plata a favor, con ANTEL quedan un par de cuotas que la idea es pagarlas antes de terminar el período. Porque si bien yo me voy este viernes, prácticamente sigue la misma línea y las mismas personas en la Intendencia, o sea que hay muchas cosas que tendrán continuidad.

-Analizando el funcionamiento de la Junta Departamental –órgano de contralor por excelencia- puede deducirse que en el segundo período la tarea del ejecutivo no tuvo mayores contratiempos, porque en términos generales la oposición actuó en forma “pacífica” con la gestión. ¿Esa es una virtud del Intendente o una forma nueva de actuar de la oposición?
-Ese tipo de relacionamiento no se da por casualidad sino que hay una causalidad, por la cual se llega a esa situación. Y no es solo con la Junta Departamental; nuestro relacionamiento más difícil fue con la oposición de nuestro propio partido, sobre todo en el primer período.
Tratamos de jerarquizar nuestra Junta Departamental lo más que pudimos y a diferencia de otros Intendentes, que no fueron nunca a la Junta Departamental, no precisamos que nos llamaran para concurrir, sino que tratamos de mantener un diálogo permanente. De la misma forma con otros partidos políticos; en el anterior período hubo Presidentes de los tres partidos, a iniciativa nuestra en este segundo período preferimos no intervenir en ese tipo de decisiones, sino que la definieran los mismos ediles. Pero sí a iniciativa nuestra se le planteó a los dos partidos de la oposición integrar posiciones de jerarquía o de dirección en el gobierno departamental, al que el Partido Colorado accedió y el Frente Amplio no accedió. No obstante hemos tenido una relación con el Frente Amplio que es un ejemplo de lo que tendría que ser una relación política en este país, donde todas las diferencias las hemos dialogado, las hemos conversado.
Creo que fui el primer Intendente en concurrir a la Mesa Política del Frente Amplio las veces que fuese necesario, por tal de articular. Y yo creo que ese tipo de hacer política se refleja en lo que es el Parque Centenario de nuestra ciudad, donde a pesar de tener las mayorías más absolutas en la Junta Departamental, alentamos que cada colectividad política estuviera representada por quien ellos consideran pertinente. Esa es una señal de amplitud política, de madurez política, que le hace bien al sistema y al departamento.
Sin lugar a dudas que después de haber sido candidato único en este segundo período -en algo que algunos en su momento calificaron de locura, pero creo que fue una decisión muy acertada- nos permitió tener una mayoría en la Junta para encarar esta gestión de otra manera.

-¿Cómo fue la experiencia de relacionamiento con el gobierno nacional?
-Fue un poco atípica de lo que era tradicional en este país, pero tan mal no estuvo que hoy todos pregonan el tipo de relacionamiento que tiene que haber entre el Congreso de Intendentes y el gobierno nacional, sea del color que sea.
Lo dijimos desde el primer día, que había que tener claro cuáles eran los tiempos políticos y cuáles eran los tiempos de hacer. El problema de la gente es su problema, y su tiempo, independientemente de quien gobierna a nivel nacional y departamental. Ahí se ha marcado una línea de trabajo que no solamente no tiene marcha atrás, sino que se vio fortalecida en esta reunión que tuvimos del Congreso de Intendentes con todos los presidenciables, con el compromiso que se asumió por parte de quien va a ser Presidente de la República, en la línea de trabajar en los problemas a partir de fines de noviembre y no esperar a julio del año que viene cuando asuman los próximos Intendentes.

-¿Cómo resultó ser Presidente del Congreso de Intendentes?
-Era algo impensable para nuestro departamento, por la escala del mismo, por lo que había sido la historia de peleas sobre todo en el tema patentes. Creo que ahí hay un gran reconocimiento a Flores y a nuestra gestión, porque eso no hubiera sucedido seguramente si nosotros no hubiéramos llevado una gestión que durante nuevas años estuvo catalogada entre las tres de más apoyo en el país, según las empresas que hacen mediciones. Y no fue un año puntual, sino que fue a lo largo de nueve años.
Eso nos permitió vivir una experiencia a nivel de la presidencia del Congreso de Intendentes que no hizo otra cosa que poner otro granito de arena al enriquecimiento que hemos tenido en este lapso como persona, como dirigente político, como actor político.

-A partir del viernes 25 comienzas a transitar otra etapa de tu vida política, ¿quieres ser realmente Representante Nacional por Flores?
-Producto de la química que he logrado con la gente, hay cosas que no puedo eludir. Hay mucha gente que sigue pensando que yo puedo ser el vehículo para la solución de algún tipo de problema, que es -mientras tenga fuerza, capacidad y salud- tratar de aportar lo que esté a mi alcance para darle una mano a nuestro departamento.
¿De dónde lo puedo hacer de la mejor forma?, no sé. No fui edil y hasta ahora lo único que he hecho es ser Intendente. Las reglas me llevan a que Intendente no pueda ser más y por una mezcla de situaciones largo en este camino de tratar de ser Representante Nacional por el Partido Nacional a partir de octubre. Si eso me va a gustar o no, no lo sé. Nos sentimos con muchas ganas y con muchos deseos y fuerzas para seguir haciendo cosas por nuestro departamento.
Es una etapa nueva la que se avecina, me encuentra trabajando mucho a nivel nacional; fui uno de los pocos locos que pensamos que Luis Lacalle Pou podía ganar la interna del Partido Nacional, sobraban los dedos de una mano hace un año y medio entre los que pensamos que Luis Lacalle podía ser candidato del Partido Nacional.

-¿Por qué pensaste eso?
-Capaz porque Dios me dio una nariz bien grande para tener un olfato muy bueno o mayor, pero además porque descubrí a una persona fuera de serie. No nos conocíamos y la verdad que descubrí un dirigente con una inteligencia y una capacidad brutal. Fundamentalmente con una visión del mundo adecuada a lo que es hoy el mundo. El mundo es diferente hoy a hace nueve años cuando nos tocó asumir la Intendencia. Fernando Echeverría que estoy seguro va a ser el próximo Intendente de Flores los desafíos que va a tener a partir de julio del año que viene, si bien muchos reclamos van a ir por el mismo lado, va a tener la necesidad de posicionar al departamento por otros caminos. Hay cosas que ya están, pero el mundo cambia, cambian los requerimientos de la gente, cambian las necesidades de la gente y uno no puede estar ajeno a ese tipo de cosas.
He estado actuando a nivel nacional, compatibilizando las tareas departamentales con las nacionales e indudablemente que a partir del sábado me voy a dedicar más a full en estos tres meses, porque estamos convencidos que el Partido Nacional puede ganar la presidencia en noviembre. No es una locura.
Creo que ahí tengo bastante para aportar y en esa línea estamos elaborando en conjunto con el Prof. Mauricio Aguirre y varias personas más, un proyecto muy amplio de políticas deportivas en el entendido que Luis (Lacalle) se comprometió a que el deporte, en caso de llegar a la presidencia, va a tener un papel muy importante.

-¿Qué se te cruzará por la cabeza el viernes 25?
-Seguramente llore un poco porque cuando más viejo uno se pone sentimental. Son muchas cosas que han pasado en estos nueve años y si bien hay una mezcla en esto, que uno está deseando que llegue esto para tener un poco más de libertad, también uno se acostumbra a vivir pura y exclusivamente de esto.
Por mi profesión nunca en mi vida tuve que marcar horarios, siempre fui una persona atado a nada, hasta que llegué a la Intendencia, que si bien no marco tarjeta estoy atado a otras responsabilidades, y eso me ha cambiado totalmente.
Van a pasar muchas cosas sin lugar a dudas. Lo primero que va a pasar es el recuerdo que más me impacta, que es: hace nueve años parado en el cementerio frente a la tumba de Walter (Echeverría) en una mezcla de llanto, angustia, incertidumbre, miedo, dijimos sin saber por qué lo decíamos: Walter no te vamos a fallar. Capaz que no soy yo quien debe sacar la conclusión de eso, pero yo me voy con la conciencia mucho más tranquila que cuando llegué, por un montón de situaciones que me tocaron pasar.

¿Presidente de la AUF?

-Una vez, hace bastante tiempo ya, dijiste en ECOS REGIONALES que tu aspiración era ser Presidente de la Asociación Uruguaya, ¿en qué quedó ese proyecto de vida?
-No era mi aspiración, era lo que más me gustaba… Aspiración suena un poco a soberbia y quiere decir que alguien cuando aspira a algo está luchando por eso, y yo no, siempre dije que me hubiese encantado. Cuando me agarra esto de ser Intendente estaba en la AUF, en el proyecto Tabárez y en las Selecciones Juveniles de Uruguay.
Increíblemente en estos días se reflotó esa posibilidad, pero creo que hoy puedo ser más útil dando una mano en esta carrera de Luis (Lacalle) hacia la presidencia y sobre todo en el área de Deporte.

La baja de imputabilidad: ¿SI o NO?

-Junto a Lacalle Pou vas a tener que abordar temas de campaña, y uno de ellos es la propuesta de bajar la edad de imputabilidad penal. ¿Cuál es tu postura sobre este proyecto de modificación presupuestal que habrá de plebiscitarse en octubre?
-Ahí no hay una posición del Partido, tal es así que los dos integrantes de la fórmula piensan en forma diferente y cada cual va a trabajar por su lado. Creo que es un tema muy delicado para tomarlo solo en estoy a favor o estoy en contra de bajar la edad de imputabilidad.
De lo que nadie puede dudar es que el mundo ha cambiado, los jóvenes han cambiado y algo hay que hacer; los patrones de conducta no son los mismos, la capacidad de madurez no es la misma, hoy se madura mucho antes, chiquilines con menor edad son capaces de tomar determinado tipo de definiciones. Capaz que junto con esto tendríamos que estar discutiendo porqué votar a los 18 y no a los 16 años.
No eludo la pregunta, no quiero tomar un partido absoluto porque ni en el SI ni en el NO está la solución. Sí creo que hay que hacer algo y un paso puede ser bajar la edad de imputabilidad, pero acompañado de otro montón de cosas.

La relación con la Justicia

-¿Cómo es tu relación con la Justicia? Por motivos que ya se conocen, por estar en el exterior, no concurriste a prestar declaraciones como Presidente del Comité de Emergencia, por un accidente sufrido por un trabajador mientras trabajaba en una vivienda en reparación. ¿Cómo analizas este tema?
-Sin lugar a dudas quienes se quejaban de politizar la justicia son los primeros en hacerlo. En este caso, lo hablábamos en una reunión del Comité de Emergencia, de nuestra preocupación por la inacción cuando se vive una emergencia. Quién va animarse a tomar decisiones si al otro día va a ser citado a declarar.
Mi relación con la justicia es como la de cualquier uruguayo; aquí hay separación de poderes y lo peor que podemos hacer es estar cuestionando a la justicia.
Si tengo que ir por este caso u otro a la justicia no voy a rehuir, aparte no hay posibilidades de rehuir ese tipo de responsabilidades.
Cada cual es dueño de hacer lo que quiera, cada cual entenderá qué cosas le hacen bien al sistema, al país, al Partido…

-Hay entablado además un juicio laboral que salpica a la Intendencia, que tiene que ver con la obra del césped sintético de la cancha de Parque Lavalleja. ¿Cómo asumes ese caso?
-Yo no diría que salpica. Para que algo salpique hay que demostrarse que algo está mal. Hoy lo que hay es un reclamo de una comisión entre dos actores privados que citan a la Intendencia como testigo del tema. Veremos cuando eso termine; en definitiva cuál es la posición de la Intendencia.
Lo que sí tenemos claro es cuál ha sido nuestra norma de conducta y proceder en estos nueve años, lo que no escapa que haya consideraciones de tipo político o de cualquier otra índole. Desde el momento que somos hombres públicos y tomamos definiciones, nos debemos a la gente.
Quien sienta que tenemos algo que aclarar tiene todas las herramientas para pedir información. No hemos dejado de contestar una sola vez información; tenemos tres o cuatro solicitudes por semana. Generalmente es la misma persona o derivado, siempre relacionado a lo mismo, pero no hemos dejado de contestar un solo pedido de informes.
Podemos cometer errores y hemos cometido errores, pero tengo la conciencia muy tranquila de la forma en que hemos manejado esta responsabilidad y sobre todo cómo hemos manejado los dineros públicos.