Nadie es dueño de la ética

David Rabinovich

Columnista

Acontecimientos recientes me recordaron una vieja historia de la que escuché varias versiones.
Los hechos tienen como un protagonista de primera línea a Alfredo Silva, un auxiliar de enfermería que llegó a ocupar, en el directorio de ASSE, el cargo reservado para la representación de los trabajadores. Estuvo seis años. Llegó, gracias al poder alcanzado como dirigente gremial en la salud y en el ejercicio de esa función, trabajó intensamente para acumular más poder en las estructuras de ASSE.
“Vengo de abajo. No tengo un título universitario, fui auxiliar de servicio, sé lo que es lavar un piso, sé lo que es trabajar en una cocina, sé lo que es hacer enfermería, trabajar en una emergencia, atender un parto, trabajar con la locura. Sé lo que es estar”, dijo Silva al suplemento ` Qué Pasa´ de El País.

Conocido su procesamiento, la Federación de Funcionarios de la Salud Pública emitió un comunicado dándole apoyo. “Se lo acusa de promover con ímpetu el emprendimiento de trabajadores. Se lo procesa porque sin recibir provecho propio y sin existir engaño, incidió desde su cargo, con vehemencia y carácter, en la contratación de una cooperativa de trabajadores que acababan de quedar en la calle”, señala el comunicado. “Este hecho nada tiene que ver con cosas que se leen en la prensa ni en las redes sociales de sobrefacturación, coimas, corrupción, presión, ni nada por el estilo”
Escribo estas líneas el lunes, cuando se publiquen habrá más y mejor información. Por ahora se sabe que el secretariado del PIT-CNT ya lo separó del cargo, – él anunció que renunciaba- y está discutiendo sobre su sustitución.
Lo anecdótico puede ayudar a entender mejor, no sólo lo que pasó, sino a cuestionarse con mucha seriedad ¿cómo pudo pasar? Porque advertencias hubo muchas.

Entre Mayo de 2000 y Julio de 2005 Alfredo Silva habría gozado de licencia sindical de corrido. Esas licencias se las autorizaba el mismo. Supongo que estarán revisando el legajo personal de Silva como trabajador. Porque funcionarios de la Colonia Etchepare aseguran que trabajaba entre poco y nada. Eso cuando iba, de vez en cuando. Hay testimonios que afirman que sólo concurría algún feriado o domingo, porque se cobran de forma especial.
En una época, en que la Etchepare estaba con muchos problemas de espacio, porque varios pabellones, estaban en ruinas y no podían ser utilizados, se pensó trasladar pacientes a la vecina Santín Carlos Rossi donde había uno libre. En un parte diario se consignó que ‘si se intentaba trasladar algún paciente de la Etchepare a la Santín avisaran a Silva, que él hablaba con la ministra’.
Cuando Silva reclamó la destitución del administrador de la Etchepare, amenazando con un conflicto, éste terminó renunciando y con él se fue el Dr. Angel Valmaggia, director en aquel entonces de la institución.
Se habían propuesto terminar con diversas formas de corrupción que eran prácticas comunes en el establecimiento y al gremio no le gustó. El Ministerio compró paz sindical y cedió poder a Silva. Por evitar escaramuzas se pierden importantes batallas.

La justicia comprobó que la cooperativa La Buena Estrella (ex empleados de Clanider) ofrecía precios muy bajos en las licitaciones, pero después facturaba más horas de las que se trabajaban. Los procesados fueron una decena, pero sólo uno con prisión, porque le comprobaron que era coimero. Era también dirigente sindical y cercano a Silva.
Ni lerdos ni perezosos, se levantó el coro de la derecha vernácula para reclamar la eliminación de la representación obrera en órganos de dirección de empresas y servicios del Estado. Esta es la discusión verdaderamente importante. Los niveles de dirección deberían estar reservados a políticos profesionales y técnicos que sintonizaran con el pensamiento conservador. Con la llegada de la izquierda al gobierno se llenaron los pasillos del Palacio Legislativo y de la casa de gobierno con sindicalistas y técnicos afines a mirar más el derecho del trabajo que el del capital. Pero no siempre se supo cuidar los aspectos éticos, eso es tolerable para algunos, para la izquierda es cicuta.

La experiencia en el BPS ha dado muy buenos resultados; en el directorio hay representantes de los pasivos, los empresarios y los trabajadores. El Equipo de Representación de los Trabajadores es un verdadero modelo de participación en la gestión pública. En otros ámbitos no se han construido equipos y los aportes han sido menores, aunque no despreciables. La filosofía es válida y profundamente democrática.

Es necesario que los trabajadores elijan bien a sus representantes, que formen equipos que respalden la gestión y que se genere una cultura sindical en base a rescatar viejos valores.
Los que construyeron la unidad de la clase trabajadora, la vieja CNT, fueron ejemplo. Ejemplo en muchos sentidos pero, sobre todo, por la visión de la sociedad que defendían: sólo la felicidad colectiva aseguraba el bienestar individual. La solidaridad se predicaba con el ejemplo.
Después pasaron, por esta parte del mundo, las dictaduras y el neoliberalismo. La reconstrucción del sindicalismo ha tenido que convivir con el individualismo y el consumismo incorporado como pauta cultural generalizada. La construcción de una nueva sociedad simplemente más humana, requiere otra conciencia, un gran compromiso, mucha claridad de pensamiento. Y no se puede barrer bajo la alfombra.

Ahora, brevemente, contaré la historia prometida.
Una fría noche de invierno, en un oscuro portal, encontraron a un hombre pobremente vestido. Estaba duro de frío y desmayado de hambre. Eran tiempos difíciles, las fuerzas conjuntas patrullaban las ciudades y por menos que nada te llevaban y podías desaparecer para siempre.
Una pareja joven, no sin pasar grandes trabajos y bastante miedo, lo llevó hasta la pieza que compartían. Lo abrigaron y se aprestaban a darle algo caliente de comer. Pero al quitarle la ropa húmeda encontraron, en el profundo bolsillo interior del tan raído como limpio saco, un montón de plata. Luego que el hombre se hubo recuperado le preguntaron cómo estaba en la situación que lo encontraron si tenía toda ese dinero.
-“Soy tesorero de mi sindicato. De esa plata no puedo tocar un peso”.