Policía Comunitaria mirada desde la comunidad
Hace un par de semanas estuvo en Trinidad el Ministro del Interior Eduardo Bonomi, manteniendo contactos con autoridades del Instituto Policial de Flores, y con los representantes de los medios de comunicación del departamento.
Su visita a Trinidad tuvo como finalidad analizar la realidad de Flores desde la perspectiva policial, de su rol en la sociedad basado en el mantenimiento del orden y la seguridad pública.
El Ministro emitió sus opiniones a los periodistas sobre la tarea cumplida y los objetivos que tiene presente la Policía Nacional, pero particularmente elogió la labor que desarrolla en nuestro medio la Policía Comunitaria. Es más, admitió que los comentarios que había recibido sobre el trabajo que realizan los “agentes comunitarios”, despertó el interés de su visita.
“La Policía Comunitaria es la gran apuesta estratégica del futuro”, afirmó Bonomi ante la pregunta de un cronista.
Vale el comentario del Ministro para señalar –con una visión ciudadana, alejada de lo técnico- nuestra postura totalmente favorable a la tarea que cumple en Trinidad la Policía Comunitaria. Un trabajo de cercanía con los vecinos, de permanente disposición a encontrar soluciones a desencuentros que se producen en la sociedad, una labor de prevención que ha permitido en este tiempo avanzar en la consolidación de una convivencia armónica.
Es una función que muchas veces no se ve, porque de eso se trata, de no hacer visible una tarea preventiva que como tal debe permanecer muchas veces inadvertida. Está ahí su eficacia precisamente.
No es una función fácil y diríamos que se asemeja mucho a aquella que desempeñaban los “viejos” guardiaciviles, que recorrían los barrios y se hacían amigos de los vecinos, los que en definitiva se volvían soportes fundamentales de la tarea de mantenimiento del orden y de la seguridad.
Esa función que no es fácil determina que quien la desarrolla tenga no solo gran vocación, sino también capacitación en muchos aspectos, teniendo en cuenta la complejidad de una comunidad que no es la misma que hace veinte o treinta años atrás.
Nos consta que esa es “la ley primera”, dijera Martín Fierro, porque se es consciente que la toma de conocimientos es una herramienta esencial, que contribuirá grandemente con esa vocación que nace con el ser policía.
Es así que es frecuente ver a esos policías participando en reuniones diversas, interactuando con organizaciones sociales, en el marco de una sociabilización que es imprescindible teniendo en cuenta el alcance de su función.
Todo eso enriquece a la persona; de esa forma será capaz de asumir un papel muy importante en esta sociedad.
A nuestro juicio estamos frente a una experiencia valiosa, que debería multiplicarse fundamentalmente en las comunidades pequeñas, que es donde suponemos se recogen los mejores resultados.
Alentamos a la Policía Nacional a tomar con más fuerza esta práctica, hoy en día cuando el tema de la seguridad es tomado como asunto electoral por quienes seguramente poco conocen de estas experiencias que se desarrollan en el Interior.
