“La Operación Zanahoria no existió”

ENTREVISTA

IMPACTANTE REVELACIÓN DEL GRUPO DE INVESTIGACIÓN EN ANTROPOLOGÍA FORENSE, ENCARGADO DE LA BÚSQUEDA DE RESTOS DE DETENIDOS-DESAPARECIDOS

Mario Delgado Gerez
Redacción/Montevideo

“La Operación Zanahoria, no existió”; así lo señalaron a ECOS REGIONALES los integrantes del Grupo de Antropología Forense, responsables de la búsqueda de restos de compatriotas desaparecidos en la dictadura.
Para éstos, “la información vertida a la Comisión para la Paz sobre  que los cuerpos habrían sido exhumados, cremados y sus cenizas arrojadas al Río de la Plata puede ser desmentida”.
“Tenemos elementos de convicción científica  para descartar esta operación” se afirmó.
Tras la renuncia de José López Mazz, la coordinación del grupo de antropólogos forenses que entiende en el caso de la búsqueda de restos de detenidos-desparecidos, se ha enterado en una nueva etapa de investigación, estudio, resoluciones y conclusiones.
En un extenso diálogo que ECOS REGIONALES mantuvo con el Grupo de  Investigación en Antropología Forense (GIAF), se nos permitió conocer los alcances de su trabajo,  la actividad que se desarrollará ahora en más, y cuáles son las últimas novedad en este tan sensible tema  para la sociedad uruguaya.
“Este equipo tiene continuidad y vamos a seguir investigando”, se dijo a ECOS REGIONALES.

– Luego de la renuncia de José López Mazz a la coordinación del equipo,  ¿habrá algún cambio en la metodología del trabajo  que se realiza, o se continuará con la misma?
-Lo primero que hay que decir es que el equipo tiene continuidad, va a permanecer investigando. Nosotros trabajamos en función de la demanda de la justicia. No trabajamos a instancia de una investigación académica, sino que esto responde a un pedido de la justicia, y a una demanda histórica que desde el año 2005 todos conocemos.
En cuanto  a la variación metodológica  que pueda haber a las directivas, eso es propio del resultado de diez años de trabajo. No podemos seguir haciendo otros diez años,  siempre lo mismo, porque también los escenarios cambian, porque las hipótesis evolucionan, se modifican, y se requiere de  la aplicación de nuevas metodologías, de relecturas, de replanteos anteriores.

-Digamos que lo que se pretende es despejar algunas dudas  y clarificar cosas…
-Siempre fue nuestro trabajo, despejar y clarificar. Ahora las hipótesis que ya estaban planteadas no cambian porque el coordinador (López Mazz) haya dejado su cargo. Este trabajo tenía una autonomía en lo profesional, y de trabajo, que es independiente de eso.

-¿Consideran que la etapa pasada, por decirlo así, fue fructífera?
-Sí, sin dudas, la etapa pasada fue fructífera. Este es un equipo universitario  que se formó inicialmente en torno a la figura del coordinador. Pero indudablemente que en estos diez  años ha habido maduración, se han creado áreas de intereses diferentes, dentro del equipo. De intereses personales, pero también respondiendo a la jerarquización que la investigación iba teniendo.

-¿En que está el equipo hoy día?
-Seguimos trabajando en el escenario en que estábamos. Estamos siempre dentro de los lineamientos de la cautela judicial, y dentro de lo que son las pautas que la justicia comparte con nosotros en esta investigación.
Estamos excavando en una Unidad  Militar, pero no podemos decir los lugares precisos, identificarlos. Nosotros tenemos un contrato de confidencialidad. Pero además como son pedidos de la justicia, también nos debemos  a todos los recaudos que le caben a los técnicos que trabajan en lo judicial, todo lo que es secreto y presumario.

-Pero están trabajando en el Batallón 13 y en La Tablada…
-Estamos trabajando en el Batallón 13 y en  el Servicio de Material y Armamento.  En La Tablada ha habido algunas intervenciones. Pero  no son trabajos en el marco de una causa judicial.

-Y con la búsqueda en el Batallón 14, ¿qué pasó? ¿Se terminó?
-Hay una cosa que se debe aclarar. En estos casos no se termina en forma tan abrupta,  tan categórica,  tan radical. Lo que se aplica  son procedimientos sobre hipótesis trazadas en función de los testimonios que hay. Lo que tratamos es dar respuesta dentro de esos marcos. Ahora, si aparece más información y si la justicia así lo requiriera,  las investigaciones se pueden reabrir.
Se puede volver a los mismos lugares en función de la información. Pero el término de enterrar, terminar, en esto es  un término demasiado fuerte para lo débil que son los puntos de  partida y para la información con la que contamos.

-De acuerdo a la información que ustedes están recibiendo, que se dan y se obtienen por diferentes canales, fuera de estos tres lugares que mencionábamos,  ¿hay otros sitios para la búsqueda de restos de desaparecidos?
-Sí. No nos animamos a decir todos porque es una lista bastante larga. Pero  excede a Montevideo. En cada departamento, hay testimonios que son relativos a la existencia de tumbas clandestinas. Ese sería el punto, a partir de que las líneas de información convergen.
Ahora hay otro tipo de información que no necesariamente se refiere a  lugares de enterramientos, sino que tiene que ver con el autoritarismo, la represión, que excede el ámbito de nuestro trabajo, más  allá que nosotros todo el tiempo estamos recibiendo ese tipo de  información.
Cada lugar requiere su cautela. Se recibe la información, se estudia por diferentes medios, fotografía área, por ejemplo, después se evalúa la intervención en esos lugares, siempre tomándolo con mucha cautela. Esos lugares todavía están en estudio para ver si se abordan en algún momento, o si se junta más información. El trabajo nuestro desde un principio fue muy dependiente del tema de la información.
Toda la labor nuestra es muy sensible al tema. Cuando hablábamos de los departamentos, lo que debemos decir es que hay una gran deficiencia en cuanto a la investigación en lo que tiene que ver con la búsqueda de información de base, para hacer la propia investigación. El trabajo nuestro de campo, que es ir a excavar en busca de tumbas clandestinas, es el final de un proceso que empieza mucho antes con las entrevistas y el recabar información.
De manera de que habría que diseñar un plan más amplio, que abarcará todo el país, para hacernos de esa información que estamos reclamando. Ese es otro trabajo.

-En este tema se habló mucho de los cementerios rurales y de la existencia de tumbas en ellos. Hubo un caso muy concreto en Cerro Largo. ¿Se sigue atento a estos lugares? ¿Tienen información que en los cementerio rurales puedan haber enterramientos clandestinos?
-Información siempre hay. El problema es que la información tiene que ser de una calidad aceptable. Que sea manejable en términos de plantear un trabajo de esa naturaleza. Y lo otro es que la justicia, actúe. Porque los enterramientos están en algún lugar y en determinado régimen de propiedad. Entonces un juez tiene que autorizar todo el procedimiento. No es algo que nosotros solo con la voluntad nuestra de plantearlo ya se inicie la investigación.  Información disponible hay. El problema es la calidad de esa información.

-En el caso del Batallón 13, ¿se está buscando algo en específico? Se habla de que allí pudieran estar enterrado los restos de María Claudia García de Gelman.
-Ese es el marco legal dentro del cual estamos actuando, sin perjuicio de que se puedan producir otros hallazgos. Esa es la causa que nos permite ingresar al Batallón 13. Allí se encontraron los restos del Escribano Miranda. Ya hay antecedentes de una lista de personas que pasaron por ese lugar y que están denunciadas como desaparecidas.

-López Mazz ha dicho que se está como a punto de descubrirse el lugar donde estarían enterrados los detenidos trasladados desde Buenos Aires. ¿Es tan así?
-Nuestro trabajo es plantearnos hipótesis en función de la información que tenemos, y sobre  ese camino que es una pista, lo que hacemos es ir y constatar esas hipótesis, pero en el terreno. En este tipo de trabajo,  no corresponde  hacer pronósticos.
El equipo no tiene la evidencia  en esto, para afirmar ni descartar. Nosotros no podemos hablar de un hallazgo, hasta que no se realice efectivamente. Hay información de que hay testimonios de que plantean ese escenario, como hay información de mucha naturaleza y mucho tipo.
Los datos y la referencia no se transforman  automáticamente en hechos. Lo que se transforma en hechos, es en virtud del trabajo nuestro. Cuando aparecen los restos como fueron los casos del Escribano Miranda, de Chaves Sosa, y otros, esos sí. Pero otro tipo de afirmaciones, no.
Creemos que hay que tener un poco de cautela al hacer afirmaciones sobre la eventualidad de un hallazgo, o antes que se produzcan. En eso hay que tener muchísimo cuidado. No hay que generar expectativa cuando hay muchos actores involucrados, que están expectante a lo que se pueda comunicar. Ese es otro aspecto, el de la comunicación sobre los resultados, independientemente de que se trate de hallazgos o no. La información puede producir daños. Y el daño es muy difícil de reparar. Por eso entendemos que la información debe ser vertida en el contexto del protocolo.

-¿Han recibido información de los militares?
-Muy parcialmente. La información que se nos ha trasmitido de los militares en actividad, siempre ha sido por vía oficial, por vía administrativa, más que nada en el 2005 y 2006. Son informes que las diferentes ramas le hacen al Poder Ejecutivo. El Ejército no abandona esa estructura, excepto cuando sus integrantes pasan a retiro.
Algunos militares, que no están en actividad han dado testimonios.

-En octubre habrá elecciones. En este caso, ¿qué visión tienen ustedes si hay un cambio de gobierno, si tenemos en cuenta que algunos partidos políticos han expresado que no continuarán con la búsqueda de restos, a diferencia del Frente Amplio?
-Que pueda pasar, no sabemos. Pero esto debería trascender los partidos. No debería ser con banderas políticas, si hablamos de derechos humanos y de hacer justicia, y devolverles los restos a los familiares. Debería ir más allá de banderas políticas. Ahora estamos en la búsqueda de los restos de María Claudia a petición de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.  Esto va más allá del Estado, también.
Nos parece que sea el gobierno que sea, esto debería continuar,  Va a depender, también, de quién esté en el gobierno, porque es éste el que está financiando las investigaciones
-¿Cómo va a trabajar ahora el equipo?
-A partir de esta nueva etapa, el equipo se ha reestructurado en diferentes áreas. Un área de información preliminar donde se recibe testimonio, entrevistas, un área de comunicación, un área de laboratorio y un  área de campo.
El equipo funciona ahora con comisiones y referentes por área, donde Alicia (Lusiardo) es el nexo entre el equipo y la Secretaria de Derechos Humanos de la Presidencia de la República

“La Operación Zanahoria no existió”

Los integrantes del GIAF, dijeron a ECOS REGIONALES que la “Operación Zanahoria, tal como fuera informada a la Comisión para la Paz, “debe ser desmentida. Hasta el momento no existe evidencia científica para afirmar  la llamada Operación Zanahoria»,  señalaron.
“Si bien existen algunos testimonios sobre su realización, éstos no han sido contrastados y por tanto se debe seguir investigando. La posibilidad de su realización en los términos en los que fuera informado a la Comisión para la Paz por fuentes militares, la cual refiere a que los cuerpos habrían sido exhumados, cremados y sus cenizas arrojadas al Río de la Plata, puede ser desmentida”.
“Tenemos elementos de convicción científica  para descartar esta operación. Es que fueron hallados cuatro cuerpos en posición primaria, es decir, que no fueron removidos luego de su inhumación, como lo fueron los casos de Ubagesner Chaves Sosa, Fernando Miranda, Julio Castro y Ricardo Blanco”.
“Se dijo que se hizo de una manera sistemática afectando a todos los casos, por lo cual el tema estaría cerrado. Evidentemente que el trabajo nuestro demostró, que eso no es así, independientemente de que hay testimonios, de que hubo oficiales que participaron en esa supuesta operación de remoción de restos”.
“El modelo  de la Operación Zanahoria, como salida, como solución de los militares  de los enterramientos clandestinos, no. La Operación Zanahoria se impone como un paradigma sobre el destino de los detenidos desaparecidos. Pero ese paradigma, ya se quebró, ya se rompió. Si nosotros seguimos una cierta lógica científica, lo único en que podemos tener certeza, concreta y clara, es que, la Operación Zanahoria, tal como se informa a la Comisión para la Paz, no existió”.

Datos que importan

El Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF), está integrado por Nicolás Batalla, Rodrigo Bongiovanni, Ximena Salvo, Natalia Azziz, Matías López, Diego Aguirrezábal, Octavio Nadal, Nicolas Gazzán, Gustavo Casanova  y Alicia Lusiardo.

Por información: Todo aquel que desee aportar información y datos sobre el tema de los detenidos-desaparecidos, los pueden hacer llegar a Grupo de Investigación en Antropología Forense (GIAF) por los teléfonos: Cel 098814004 o 24032026. Correo: arqfo@yahoo.com . En todos los caso, existe la confidencialidad  y reserva absoluta de la identidad de quien, o quienes la brinde, o brinden.