Guantánamo: La indignación “legalizada”

Lic. Hugo Varela Brown

Redacción

Cuba ha sido y es una gran paradoja para los Estados Unidos: primó inicialmente el concepto de que la revolución cubana iba a ser rápidamente liquidada, hecho que no ocurrió, inició un bloqueo hacia la Isla ocasionándole perjuicios de todo tipo, y pese a esto ha trascendido fronteras a nivel internacional en varias áreas de la tecnología y la ciencia.

Instaló en su territorio una base militar que luego fue transformada en cárcel de alta rigurosidad, y creó una colonia de cubanos en Miami contrarios a la revolución, que se encargan de vociferar  en los medios como  la CNN  y emisoras locales, sus opiniones sobre el régimen cubano, visto desde los confines del imperio invasor.

Como si fuera poco generó la diabólica creación de Guantánamo, como prisión de alta rigurosidad desde el 2002, conocida a nivel universal.

La   ciudad se extiende en el  sudeste de Cuba, cuyos habitantes viven de la producción de caña de azúcar y  café,  quedando hoy  aproximadamente unos cinco  mil habitantes en un radio algo superior a los cincuenta kilómetros. Pero la pequeña urbe  se caracteriza también por un importante desarrollo del arte y la música, siendo cuna de varios ritmos musicales impuestos principalmente en las zonas del Pacífico. Su arte autóctono es de  brillante esplendor, poco conocido en el mundo, porque de Guantánamo sobresale siempre su situación de cárcel de alta seguridad, definida por los Estados Unidos.

La  bahía de referencia queda en manos de los yanquis a partir de la autoritaria Enmienda Platt, utilizada como base militar desde comienzos del siglo XX. El 22 de enero de 2009, dos días después de asumir, Obama firma la resolución para cerrar en un plazo de un año el indignante y diabólico centro de reclusión, donde se alojan seres humanos identificados por un número, sin condenas ni juicios, ni ningún tipo de derechos según lo establecido por la propia justicia norteamericana.

A partir del 2002, luego de los atentados de setiembre del año anterior, Guantánamo comenzó a llenarse de afganos, paquistaníes e irakies, personas catalogadas de “posibles terroristas”. La casi totalidad de los prisioneros se encuentran bajo un régimen violatorio de sus derechos humanos, confinados por 22 horas al día en celdas individuales de acero sin comunicación alguna con el exterior. Son catalogados como “combatientes enemigos ilegales”, figura definida únicamente para ellos por el FBI.

Los acuerdos sobre situación de detenidos celebrados en la Convención de Ginebra nunca fueron respetados en la cárcel de Guantánamo, y de acuerdo a la postura del gobierno de Estados Unidos, puede retenerlos en forma indefinida sin juicio ni derecho alguno de representación jurídica.

Hasta el 2008 había casi mil presos de más de 42 países, la mayoría del Oriente Medio. A lo largo de los años posteriores varios países fueron acogiendo a estos presos: España, Francia, Rusia, Suecia, Bélgica, Australia, Arabia Saudita, Yemen y varios países africanos. Un Informe de las Naciones Unidas sobre derechos humanos corrobora la tortura y el confinamiento absoluto para varios detenidos en el centro de Guantánamo.

La decisión del Presidente uruguayo de acoger personas alojadas en dicha prisión, fue objeto de exagerada politización debido a las cercanías del acto electoral, excepción divulgada por medios internacionales al comparar los otros países de acogida, quienes previa coordinación recibieron sin difusión ni controversias a los presos allí enviados.

Guantánamo, una indignación “legalizada” por un centro de poder que se adjudicó el derecho de instalar bases militares y centros de detención en varias partes del mundo, violando claramente los derechos más elementales de las personas que allí fueron alojadas. Guantánamo permanece abierta como ejemplo de indignación “legalizada”, donde el propio Congreso norteamericano  ha prohibido el ingreso de los detenidos sin condenas en Estados Unidos y no ha permitido la clausura del centro.

Cuando hablamos de las barbaries que representan leyes  y formas de castigos  de otras culturas, condenándolas con la mayor vehemencia,  muy cerca nuestro tenemos esta aberrante situación, donde seres humanos de varios países son recluidos  por delitos que nadie sabe si cometieron, que no son llevados a tribunales y que son sometidos a continuas violaciones en sus derechos elementales. La situación actual de la prisión, debido a las presiones desde afuera ha mejorado algo, tan sólo van quedando doscientos presos, siendo los demás llevados a  países de acogida.

En el año 2009 al anunciar su cierre, desde una de sus ventanas colgaba el siguiente cartel: “No debemos ser castigados por actos que otros han cometido”, reflejando una de las grandes realidades de la historia de aquel lugar que adquirió fama por su lamentable situación en el trato a seres humanos que nadie sabe que delitos cometieron, y si  realmente los hicieron.

Guantánamo aún permanece abierta, es uno de los símbolos más representativos de como concibe la justicia el imperio, que no deja de financiar grupos terroristas para poder invadir países y trasladar supuestos grupos de “alta peligrosidad” a la bahía de la cual se adueñaron, dictando leyes especiales para que todo se asemejara  a una legalidad que ni sus indiferentes ciudadanos ya no se la creen.