Después de la Marcha del Silencio…

En estos últimos años nos hemos visto conmovidos no solo por la expresión de dolor, sino por la lucha llevada adelante por una familia que no se resigna a pensar que el homicidio de su hijo no sea aclarado definitivamente. En otras palabras, que el caso del asesinato del adolescente Juan Carlos Matonte ocurrido hace seis años no tenga una conclusión, en base a los elementos que se le han aportado a la Justicia para que actúe en consecuencia.
Esa expresión de dolor y de lucha se ha manifestado en cada Noviembre, con la denominada Marcha del Silencio encabezada por los padres, hermanos, familiares y amigos del adolescente asesinado el 2 de noviembre de 2008, en una demostración que nunca se había dado en esta comunidad que se ha caracterizado por su mansedumbre, por aceptar hasta con resignación algunos hechos que han herido la sensibilidad de mucha gente y que permanecen aún impunes.
Dentro de este proceso de seis años recuérdese que el caso se había archivado, luego de haberse sentenciado a un individuo como culpable del homicidio, pero otros elementos –en especial un informe de Asuntos Internos del Ministerio del Interior- sirvieron de prueba a la familia Matonte – Figuerón, que fueron presentadas a la Jueza Karina Denis que decidió desarchivar el expediente que parecía dormir para siempre en los cajones del Juzgado.
Varias veces la magistrada habló con la prensa para marcar con énfasis que “el caso no estaba cerrado”, además de confesar su intención de avanzar rápidamente hacia el esclarecimiento del asunto en base a las nuevas pruebas presentadas.
Pero la Dra. Denis, cuando menos se pensaba, dejó a un costado las actuaciones y eso trajo aparejado la desazón, pero sobre todo la desilusión de quienes estaban en la primera línea de lucha en busca de una definición concreta de la magistrada. Desilusión que se proyectó a gran parte de la sociedad, obviamente.

“Muchas ilusiones hubo en nuestra familia cuando este año en la última marcha, descaradamente la Dra. Karina Denis nos dio una esperanza de encontrar justicia. Lamentablemente una vez más fuimos víctimas de mentiras, burlas y nada se hizo. Nosotros nos preguntamos: ¿Por qué se apartó la Dra. Denis del caso y nos mintió durante más de dos años? ¿Tan difícil es ponerse en el lugar de una madre que solo clama Justicia? Nuestros sentimientos son de dolor que no se puede describir, solamente se siente angustia, impotencia”, admitió la madre del adolescente al leer la proclama frente al Juzgado, en oportunidad de una nueva Marcha del Silencio.

Son lógicas interrogantes que han quedado planteadas, que no sabemos si recibirán algún día respuestas. Pero más allá de eso, que no deja de ser importante porque las respuestas a este tipo de preguntas despejan dudas que todos tenemos derecho a tener ante las supuestas evidencias, lo que queda es apostar nuevamente a la Justicia.
Somos de los que creemos en la Justicia, por eso la reivindicamos con fuerza.
En un Estado de Derecho como posee el Uruguay, un país que ha sido ejemplo en el mundo por muchas de sus valientes actitudes -incluso en plena dictadura, con lo que ello significó para el sufrido pueblo- seguimos apostando a ese “poder independiente” que garantiza la igualdad… Porque nos resistimos a pensar que la Justicia no sea igual para todos, o que haya una Justicia para unos y otra Justicia para otros.