¿Por qué votar a los candidatos de la oposición?

CON FIRMA

Esc. Ricardo Berois

Representante Nacional

Partido Nacional

Por mandato de la Constitución el 30 de noviembre los uruguayos decidimos qué presidente queremos para los próximos 5 años.
Se define cuál será la fórmula presidencial que conduzca el gobierno, ya que el pasado 26 de octubre ningún candidato obtuvo las mayorías previstas para ello, lo que marca claramente que el país está dividido a la mitad y gane quien gane será necesario gobernar entre todos.
Es muy importante que no se logren las mayorías parlamentarias y eso se consigue únicamente si ganan los candidatos de la oposición, sólo así no se podrán conformar mayorías en el Parlamento y se tendrá que apostar al gobierno de conceso que tanto bien le hizo siempre al país. O de lo contrario, seguirá pasando lo que ha venido sucediendo en estos últimos diez años, en que la mitad de los uruguayos han sido ignorados.
Hechas estas aclaraciones, tan necesarias, nosotros consideramos que hay fundamentos de sobra para no repetir los gobiernos que nos han dirigido en el último decenio.

Se ha marcado claramente, una forma, un estilo, una visión de ver e interpretar al país que ha tenido consecuencias nefastas para la convivencia entre los orientales, donde la prepotencia, la intolerancia, el nivel educativo, el desvalor a la vida, al trabajo, al querer superarse, han echado por tierra los usos y costumbres que fueron parte del Uruguay que se nos fue y que heredamos de nuestros mayores.
La Constitución establece que la diferencia entre los uruguayos son los talentos y las virtudes, no importan el género, de dónde venimos, ni que opción intelectual, sexual y religiosa tomamos. Tenemos que enseñar a las nuevas generaciones que el esfuerzo y el sacrificio son las únicas claves del éxito.
Debemos seguir apostando al Uruguay de la tolerancia, de la concordia, del respeto hacia el que piensa diferente, habrá que distinguir entre la política con mayúscula y la política con minúscula.

Apreciaciones generales, como que todo puede ser controvertible, pero lamentablemente la confrontación sana de ideas y propuestas sigue ausente y el principal responsable es el candidato del oficialismo que no quiere, no le gusta o simplemente rehúye y esquiva cotejar ideas y propuestas con la oposición.
Analicemos los temas puntales y esenciales de la vida nacional que cimientan nuestra razón de por qué debemos votar a los candidatos de la oposición:

Económico: Los problemas persisten después de 10 años, pese a que siempre tuvieron mayorías parlamentarias, con viento a favor, donde todo lo que producimos valía, precios récord de los productos que exportamos, bajas tasas de interés y aún así estamos cada vez más endeudados, déficit fiscal en permanente aumento, hipotecando el futuro de las nuevas generaciones.
Ahora el crecimiento ha amainado, se frenó, con un panorama de bonanza económica que no se supo aprovechar para dejar al país al resguardo de épocas no tan buenas, con un escenario de menor crecimiento el resultado es bastante incierto.
Uruguay hoy está creciendo a tasas moderadas, en los últimos años ha dejado de ser homogéneo. Con un crecimiento importante en el entorno del 8%, tuvimos una inflación cercana a los dos dígitos y un resultado fiscal negativo que promedia el 2% anual, cuando el crecimiento se reduce a la mitad todo hace suponer que el resultado será más preocupante.
Debemos reconocer que la pobreza ha disminuido, ha aumentado el ingreso de los trabajadores y se implementó una política energética que va en buen camino. Pero con aquel viento a favor esto suena a poco, lo que se suma a un aumento del gasto estructural totalmente desfasado de los ingresos.
Hemos tenido más burocracia, de 137 cargos de confianza hoy se tienen 271, dejando una inflación progresista del aparato político.
Los vínculos laborales con el Estado se incrementaron en 24% hoy están superando los 300.000. Cuando los ingresos disminuyan esto igual hay que pagarlo y seguramente con más deuda, o más impuestos, como siempre, lo termina pagando la clase media con su trabajo.

Educación: Habiéndose asignado 2.000 millones de dólares en el presupuesto para la Educación, no se ha logrado mejorar los resultados educativos, ni su calidad. En los niveles más pobres no se ha logrado una buena educación que le genere oportunidades para superar su nivel socio-económico. Más del 60% de la población joven entre 18 y 25 años no tiene secundaria completa y casi el 50% de los estudiantes de 15 años no logra niveles suficientes para insertarse en la vida productiva. Casi la mitad (47%) de los jóvenes de 12 a 29 años se desvinculan del sistema educativo por falta de interés. Los resultados lo dicen todo, a pesar del esfuerzo en la asignación de recursos, la gestión ha sido mala.

Seguridad: Los uruguayos vivimos cada vez más atemorizados, con niveles de delincuencia más altos y con incertidumbre permanente, azorados con la violencia instalada en la sociedad, la gente se siente cada vez más desprotegida.

El Uruguay Productivo fue sólo un eslogan, el desarrollo vial no existió, las rutas están cada vez peor, sobre el tren -se dijo que era otra solución para sacar nuestros productos- nada se hizo. El desarrollo productivo hay que acompañarlo con desarrollo vial, vías de comunicación adecuadas para sacar nuestros productos. El aumento de accidentes de tránsito mucho tiene que ver con el estado de las rutas. En un Presupuesto millonario de 14.500 millones de dólares, sólo se destina para el desarrollo vial, alrededor del 1,6% del mismo, que es igual a nada.
Un país que necesita cada vez más de la producción agroindustrial tiene el combustible más caro del mundo, para tener una referencia, el gasoil en Uruguay cuesta $ 40 por litro, en Brasil un productor paga $ 21 y en Argentina $ 18.
El productor necesita señales claras para seguir produciendo y ser competitivo, con inflación alta, altos costos de tarifas y servicios, el gasoil más caro del mundo, es imposible mantener este nivel de producción.
Se dependerá de que los precios de los productos no bajen y se pueda seguir siendo competitivo, sino se bajan los costos llegará el día en que todo se frene y el problema dejará de ser del productor para ser del país.

Salud: La reforma ha dejado muchas dudas y sobre todo en la calidad y tiempos de atención. Órdenes costosas, mutualistas desbordadas y preocupante situación financiera que ya se comenzó a constatar en algunas de Montevideo, que deberán hacer -en forma urgente- una reestructura para sobrevivir.

En materia de honestidad ningún gobierno tiene el antídoto, el sistema político no ha podido investigar (por existir mayorías parlamentarias) algunos sucesos que mucho dinero le ha costado al país, para esto basta recordar los casos PLUNA y ASSE.
Estos son sólo algunos de los fundamentos de por qué el domingo 30 de noviembre le debemos decir que no al oficialismo y votar a la oposición representada en Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga.