El verdadero balance

Estamos transitando las últimas horas del año 2014, y en poco tiempo más se escucharán las campanadas anunciando el nacimiento del 2015.
Son días muy especiales, porque dan lugar a revalorizar la familia, porque es donde los que están cerca se mancomunan para compartir momentos gratos, y los que están lejos llegan para reencontrarse con sus seres queridos, para contar experiencias, para rememorar los momentos felices, para disfrutar de la vida aunque sea por unos pocos días.
Es ahí, quizá sin darnos cuenta, que hacemos un repaso de lo transcurrido, recordando lo que ha sido este período de vida, sin dudas recorrido con alegrías y tristezas, éxitos y fracasos, luces y sombras, pero que en definitiva dejan un saldo que es el resultado de lo que el propio ser construyó con su protagonismo en la sociedad.
Ese es el mejor balance, el que podemos hacer de nosotros mismos, cada uno desde su lugar en la comunidad, medidos en trabajo y en sacrificio en favor de legítimos intereses personales o familiares, pero también tomando en cuenta la dimensión de nuestra entrega hacia el bien común.
Creemos que este año recoge un buen balance en el marco de ese objetivo; percibimos que se ha dado más sentido a la importancia que tiene para la vida el entregar un poco de nosotros mismos a quienes verdaderamente más necesitan.
Eso no quiere decir que estemos restando trascendencia a todo lo demás; a lo que ha sido la gestión del gobierno departamental en el 2014, con obras de significación social en los barrios de la ciudad y proyectos que han merecido millonarias inversiones, algunos ya terminados y otros en plena ejecución en la capital y en zonas rurales, especialmente en el área de la caminería para posibilitar el normal tránsito de la producción generada en el campo. Lo que ha sido el protagonismo de rubros no tradicionales en el desarrollo local, como el turismo por ejemplo, que ha sido una actividad potenciada en forma extraordinaria por el Geoparque. Proyecto Geoparque que ha tenido también la virtud –más allá de sus bondades específicas- de fortalecer la unidad de quienes tienen mucho que ver con el desarrollo turístico del departamento y la región, lo que asegura la continuidad y crecimiento del emprendimiento avalado por la UNESCO.
Son apenas pinceladas de un año de realizaciones, sin entrar en el análisis que cada lector puede hacer tomando como referencia el Anuario 2014 que entregamos con esta edición.
Volviendo al principio, corresponde destacar sobremanera al término de este año aquella obra que menos se ve, pero que tiene un gran impacto en la sociedad, como la realizada por instituciones y organizaciones de servicios en favor de los enfermos, de los discapacitados, de los ancianos, de los sectores más vulnerables. Pero también de aquellos vecinos anónimos que desde las comisiones barriales han aportado su tiempo y su trabajo en pos del mejoramiento de su espacio de convivencia.
Esas son las obras que generalmente no aparecen en las portadas porque se hacen en forma silenciosa, sin pedir nada a cambio pero sabiendo que esas cosas son las que enriquecen el corazón.
Esos son los valores que tenemos que seguir cultivando, para poder ser mejores personas, mejores gobernantes, mejores ciudadanos, y de esa forma dar verdadero sentido a las obras y a los logros.
Que el 2015 nos encuentre unidos construyendo el mejor futuro, es el deseo de ECOS REGIONALES.

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