Para que Nunca Más

En el día de mañana, sábado 27 de junio, habrán de cumplirse 42 años del golpe de Estado en nuestro país. Ese día cayeron las instituciones democráticas, instalándose la dictadura cívico-militar.
Solemos atribuir solo a los mandos militares la decisión de atropellar la democracia, pero fueron muchos civiles los que participaron de esa sentencia de disolver las Cámaras y violentar la libertad de los uruguayos.
Así, ese día, nuestro pueblo se vio sometido a una dictadura que se prolongó durante 12 años, escribiéndose en ese lapso uno de los períodos más negros de la historia de Uruguay.
Con ese motivo se llevarán a cabo en distintas partes del país jornadas de reflexión, de información y análisis, las cuales contribuirán sin dudas a recordar pero sobre todo a trasmitir un mensaje a las nuevas generaciones, para que nunca más el pueblo uruguayo se vea sometido a un sistema de vida perverso, que sembró el terror, la desesperanza, pero también el dolor y la muerte.
Aquel 27 de junio de 1973 con el argumento que “la acción delictiva de la conspiración contra la Patria, coaligada con la complacencia de grupos políticos sin sentido nacional, se halla inserta en las propias instituciones, para así presentarse encubierta como una actividad formalmente legal”, Bordaberry disuelve las Cámaras.
En su discurso por cadena de radio y televisión argumentó: “Afirmo hoy, una vez más y en circunstancias trascendentes para la vida del país, nuestra profunda vocación democrática y nuestra adhesión sin reticencias al sistema de organización política y social que rige la convivencia de los uruguayos. Y va con ellos entonces el rechazo a toda ideología de origen marxista que intente aprovechar de la generosidad de nuestra democracia, para presentarse como doctrina salvadora y terminar como instrumento de opresión totalitaria. Este paso que hemos tenido que dar no conduce y no va a limitar las libertades ni los derechos de la persona humana. Para ello y para su vigilancia estamos nosotros mismos; para eso además hemos cometido esas funciones al Consejo de Estado y más allá, aún por encima de todo ello, está el pueblo uruguayo que nunca dejó de avasallar sus libertades”.
Ese pueblo que Bordaberry decía proteger nunca había escuchado una mentira y ofensa tan grande. Todo lo contrario a su mensaje, las libertades fueron avasalladas y destruido el sistema democrático que hasta entonces era garantía de respeto de los derechos de los ciudadanos.
Ese día, 27 de junio de hace 42 años, la puerta de la Junta Departamental de Flores era “encadenada” para que ningún legislador ni ciudadano pudiera ingresar al recinto, en una señal patética de silenciamiento de la voz del pueblo.
Luego vendrían las acciones de persecución a los ciudadanos que tuvieron la osadía de resistir el denominado “proceso”, en el marco de una lucha asumida por gran parte del pueblo, que en desventaja frente a las armas hacía los esfuerzos por recuperar las libertades perdidas a través de movilizaciones pacíficas en las calles. Fue así que vino la cárcel, la tortura manifestada de las más diversas formas, la humillación, la desaparición de niños y ciudadanos inocentes, la muerte.
A 42 años del golpe de Estado, a pesar de las evidencias de la historia reciente, todavía muchos familiares y organizaciones de derechos humanos buscan los restos de los desaparecidos, mientras a la Justicia –también en Flores- le queda pendiente el diligenciamiento de denuncias de ciudadanos que vieron violentados sus derechos en el cuartel de Trinidad por pensar diferente a los dictadores.
La lucha por la reconciliación continúa.