Una “solución” a tener en cuenta

En el período pasado una agrupación política, integrante entonces del gobierno departamental, se dispuso a realizar un relevamiento de viviendas abandonadas o no habitadas existentes en la ciudad de Trinidad, pensando que a través de alguna vía legal esos bienes podían ser reciclados y utilizados por familias que estaban esperando una solución habitacional.
Desde aquel momento nunca más oímos hablar del tema, pero sí continuamos escuchando el clamor de familias de nuestro medio –especialmente matrimonios jóvenes- manifestando la necesidad de una vivienda, en muchos casos como forma de no seguir dependiendo del techo ajeno (por más que en algunos casos eran de sus padres) para desarrollar su vida desde todo punto de vista.
Ahora surge una información desde la capital del país que bien puede tomarse como referencia para encarar un trabajo similar, si es que todavía existen los datos de ese relevamiento realizado en Trinidad.
La noticia –aparecida en Búsqueda la semana pasada- señala que un grupo integrado por siete dependencias estatales entiende que en el actual período de gobierno se debe encontrar una solución a los miles de viviendas abandonadas, y resolver la situación social de las familias que ocupan predios de manera ilegal. Esto referido especialmente a Montevideo.
Ese grupo de trabajo plantea que se deben generar oportunidades de vivienda social rehabilitando las fincas abandonadas en áreas centrales de la capital; además sostiene que se deben promover capacidades en las familias pobres y excluidas que ocupan las fincas abandonadas, para el acceso y permanencia en las áreas centrales en un hábitat digno y en condiciones de formalidad.
Atención a esto. Para aprovechar los inmuebles abandonados con destino a proyectos de vivienda social, la comisión plantea varios caminos jurídicos: la expropiación, el remate en el que el Estado sea el mejor postor, o la aprobación de un proyecto de ley a estudio de Diputados. Esa iniciativa propone que si el propietario del inmueble incumple por un lapso superior a cinco años los deberes de conservar y cuidar el bien, éste podrá ser declarado como abandonado y vacante.
Se nos ocurre que éste puede ser un camino a encarar formalmente en Flores, porque si bien las soluciones habitacionales felizmente están llegando poco a poco, a través del sistema cooperativo de vivienda y programas como el proyecto territorial –cuyos resultados están a la vista-, de todos modos quedan familias sin poder acceder a esos planes por varias razones.
Sería una buena cosa analizar el tema en Flores, tal como se viene haciendo en la capital, porque estaríamos frente a una solución con doble propósito; por un lado dar posibilidades de viviendas a quienes no la tienen y anhelan tenerla, y por otro poner en uso a bienes abandonados que se destrozan por el pasaje del tiempo.
No viene mal tomar otros ejemplos que pueden ser útiles a ciertos sectores de la comunidad.