Sistema Nacional de Cuidados, un fin humano y solidario

La Cámara de Senadores, por unanimidad, sancionó  la ley que crea el Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC), que prestará atención a niños y niñas de hasta tres años, a los adultos mayores de 65 años y a personas con discapacidad, todos carentes de autonomía.
En el proyecto de ley se define a los cuidados como “una función social que implica tanto la promoción del desarrollo de la autonomía personal como la atención y asistencia a las personas dependientes. Constituye el conjunto de acciones que la sociedad lleva a cabo para garantizar la supervivencia social y orgánica de quienes han perdido o carecen de autonomía personal y necesitan la ayuda de otros para realizar los actos esenciales de la vida diaria”.
Sin lugar a dudas este Sistema Nacional Integrado de Cuidados es una herramienta valiosa para aquellas personas, sean niños o mayores, carentes de una situación de vida favorable para su desarrollo en el primer caso, y de sustentabilidad sanitara y económica en el segundo.
Según los promotores de la iniciativa, el sistema busca cambiar las políticas públicas y pasar de la lógica de los servicios a la lógica de las personas, y reconoce el derecho a cuidar y ser cuidados en condiciones de calidad e igualdad en el marco de la construcción de un modelo corresponsable entre Estado, comunidad, mercado y familias.
Por el momento no se ha prestado atención a nivel de la población sobre este sistema, no hay conocimiento cabal del mismo, cosa que sucederá seguramente cuando se comience a difundir e instrumentar, pero se ha anunciado que serán sujetos a esta política las personas en situación de dependencia: niñas y niños de 0 a 12, especialmente los de 0 a 3 años. Personas con discapacidad no autovalentes. Personas adultas mayores que no tengan o hayan perdido autonomía para desarrollar.     Las personas cuidadoras, tanto remuneradas como no remuneradas.
Algunos de los principios rectores del sistema son, la promoción de la autonomía personal, la universalidad progresiva, la calidad integral, la inclusión de las perspectivas de género y generaciones, la solidaridad en el financiamiento del sistema. Los objetivos tienen que ver con la participación de los organismos públicos competentes en la articulación de acciones entre los prestadores de servicios públicos y privados, establecer los mecanismos de financiamiento por parte del Poder Ejecutivo, profesionalizar las tareas de cuidados e impulsar la descentralización territorial, entre otras cosas igualmente importantes.
Es bueno que, cuando haya propuestas sociales en beneficio de los más necesitados, todos los partidos políticos se unan para llevar a cabo un fin común, humano y solidario.
Así ha sucedido en este caso y es saludable destacarlo, porque se trata de un asunto que a todos compromete.
Habrá que encarar de aquí en más una información muy profusa, para que toda la población esté enterada de esta norma que comenzará a regir muy pronto en nuestro país.