La cultura de la impunidad

TRABAJO COORDINADO ENTRE ECOS REGIONALES Y VOCES DEL SUR

Lic. Hugo Varela Brown
Redacción

Estas líneas, que tocan un tema de alta sensibilidad y actualidad, se vinculan con el programa radial Voces del Sur a emitirse el próximo viernes 2 de octubre a las 19 horas en Emisora El Camino, complementándose en una experiencia diferente, donde se exponen  los fundamentos teóricos y estructurales de la  impunidad. Mientras tanto en la emisora daremos ejemplos prácticos sobre el tema que nos llega muy de cerca.
Aclarada esta metodología que vincula a medios de comunicación sobre la base de un tema común, afirmamos que el mismo ha sido investigado por muchos especialistas latinoamericanos que han vertido sus aportes en varias publicaciones, siendo una de ellas denominada: “Democracias bajo fuego”. Se trata de un aporte importante  y técnicamente bien fundamentado, que invito a leer.
El concepto de IMPUNIDAD hace innegable aunque no siempre muy clara, el vínculo entre el Estado y los ciudadanos; existe en América Latina una verdadera “cultura de impunidad”, donde aquellos que no son juzgados por delitos cometidos, surgen como la imagen de la injusticia y la desigualdad en la sociedad que abordamos.
Intentando dar dos claros ejemplos,  mencionaremos hechos delictivos concretos que ocurren frecuentemente en el desarrollo de cualquier sociedad: 1) por un lado, el uso indebido de las influencias y el hábito de recibir coimas y propinas en la actividad pública, frecuentes en  todos los países del universo, por más que avezados abogados intervengan para minimizar resultados. 2) Por otro lado: robos, rapiñas, contrabandos, violaciones, etc. ocurridos asiduamente tanto por jóvenes, niños y ciudadanos de otras edades, que tienen la particularidad de no tener ningún tipo de poder de defensa jurídica ni social, y que en ocasiones resultan vapuleados y estigmatizados socialmente.
En los ejemplos se advierte la dimensión, la importancia y la frecuencia de como son adjetivados y como son tratados en la sociedad, en los medios de comunicación y  por la ciudadanía en general, muchas veces por la gran influencia de los medios… en algunos países más que en otros.
Comprobado está que reciben menos seguimiento e importancia el conjunto de delitos que se realizan en contra de la función pública, contra el Estado, protagonizados,  según los casos desde la propia institución estatal, o bien desde grandes empresarios privados, de las finanzas, los grandes negocios, capitalistas bancarios, etc. El término corrupción actúa muchas veces dejando trabajadores a la vera del camino, para que luego el Estado deba intervenir a intentar solucionar profundos problemas sociales y familiares, surgidos de un mes para el otro.
Estos casos  son seguidos por los grandes medios de difusión nacional,  no más de una o dos veces, al no despertar mayor interés en los ciudadanos que hacen a lo inmediato y presente de lo que acontece; no todos los entienden, pueden originarse en otros países, son de complejidad variada. No ocurre lo mismo con aquellos delitos comunes como rapiñas, robos, violaciones, etc. que generan inseguridad en forma reiterada y son mas fáciles de entender teniendo  una amplísima difusión social a través de los medios de comunicación que los reiteran en forma permanente, y  donde el tema impunidad tiene poco margen de acción.
Esta diferencia es fundamental entre los casos, pues en el primer ejemplo, donde empresarios privados desvían fondos de empréstitos privados y estatales. Algunos se fugan a otros países y colocan dineros en paraísos fiscales, dando un claro ejemplo de   impunidad, o no cumplen con millonarios contratos con el Estado, cuentan con experientes asesores que los defienden y prolongan sus juicios.
Pasa lo mismo con el gran contrabando y el lavado de dinero, que a veces se dificulta enormemente señalar a los verdaderos responsables de los ilícitos.
El investigador Manuel Rodríguez Cuadros los denomina “caracteres institucionales y estructurales de la impunidad”, que según él, se dan cuando las democracias no tienen la real capacidad de intervenir a través de sus mecanismos para hacer justicia en forma rápida y real, antes estos poderosos magnates y grupos organizados.
Son casos donde los ciudadanos tienen baja o nula participación, son delitos realizados bajo condicionantes secretas que no trascienden pero tienen enorme poder político, la mayoría de ellos pudiendo quedar impunes debido a varios factores tanto  privados  como  públicos.
Otro ejemplo de destaque han sido y son las violaciones de los derechos humanos; atentados contra la vida, contra las personas, la libertad, a integridad física y moral, etc. Son  muchos los países donde que autoridades y jerarcas han quedado impunes, muchas veces con el apoyo indirecto o directo del propio Estado.
En los países donde las propias democracias admitan el funcionamiento de ciertas modalidades que encubran violaciones a derechos humanos, como ha ocurrido contra las comunidades indígenas y campesinas, las víctimas quedan sin ninguna reparación moral ni económica.cA veces, cuando se producen enfrentamientos, los vínculos entre ofensor y ofendido, víctima y victimario, pueden llegar hasta invertirse, de la mano colaborativa de algunos medios y de grupos jurídicos que actúan en defensa de las grandes multinacionales cuando deben desalojar familias que han habitado siempre esos lugares.
Al parecer, existen democracias formales que admiten ciertas estructuras autoritarias – bajo diversas modalidades- donde se aprecia la impunidad en sofisticados mecanismos.
Cuando en Uruguay se ha comentado que no ha funcionado el acuerdo de “precios cuidados” puede ser un ejemplo de ejercer el poder bajo un manto de impunidad, cuando las medidas son de amplia aplicación social, casos no comprobados pero si comentados a nivel ciudadano, donde el Estado tiene la obligación de realizar continuos seguimientos.
En el caso de las dictaduras cívico-militares, los hechos de impunidad que pueden haber sido laudados para hacerlos desaparecer a través de consultas populares,  se mantienen intactos y alcanzan a los civiles que han colaborado y consolidado prestigios sociales en altos y no tan altos cargos que en forma ilegítima han ocupados. Aquí la impunidad se manifiesta en forma muy clara por más argumentos que los intenten minimizar, y el rol de las organizaciones de detenidos y desaparecidos es fundamental en su desigual lucha contra la impunidad.
A veces las propias víctimas o familiares que van quedando, son estigmatizados ante el permanente reclamo, produciendo enfrentamientos que a veces son catalogados de hechos del pasado  que se deberían ya “olvidar”.
En casos de violencia raciales o de género, existen también abusos y ejemplos claros de impunidad, que ahora vienen siendo denunciados por existir instituciones y mecanismos que amparan a las víctimas. Comprobado está que el fenómeno de la impunidad beneficia a aquellos sectores vinculados al ejercicio del poder en sus mas diversas relaciones… que en forma indirecta realizan una verdadera “legalización” del tema, quedando libres violadores contumaces y torturadores como ha ocurrido en situaciones políticas anormales  de muchos países latinoamericanos-.
En el caso de las empresas privadas, existen ejemplos de las más variadas categorizaciones. Ocurren reiterados casos de impunidad y olvido de los temas debido a que los medios no los ubican en sus grandes titulares, ni en sus espacios de opinión, como sí lo hacen en otros delitos de menor repercusión social. Es así que la indiferencia y la acción premeditada que ejercen determinados sectores sociales, políticos o comunicacionales cumplen un rol fundamental en promover o no la cultura de la impunidad, que seguirá existiendo por mas que salgan o no a la luz de la sociedad.
Los ejemplos prácticos sobre el tema los mencionaremos el viernes 2 de octubre en el programa Voces del Sur, con la música de fondo de Ignacio Copani, “El Escrache”, una buena cortina que canta claras verdades sobre lo que estamos analizando.

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