Kicillof y nosotros

La semana pasa cada vez con mayor apuro. La enormidad de información que nos deslumbra y oscurece cada día nos hace sentir: doloridos en las costas del Mediterráneo, desconcertados con el Parlamento y el Presupuesto, eufóricos con la selección uruguaya. Más que una capacidad de observación, tenemos un giroscopio que intenta seguir acontecimientos no muy comprendidos. Veamos algunas de esas lecturas, con los vínculos que la intuición nos aporta.

Mirtana López
Columnista
El Presupuesto que se está elaborando y se terminará de aprobar el mes que viene no puede no ser motivo de nuestro interés, porque es tema muy significativo para el futuro del país. Pero, como carecemos de una formación y de un estudio diario de todos los puntos, intereses y situaciones que por él pasan, citaremos unas palabras de Alex Kicillof -sí el Ministro argentino de Economía-, con respecto a la actualidad de la Economía en Latinoamérica.
“Debemos teorizar nuestra experiencia”, rescató como meta ineludible, al cuestionar la enseñanza de la economía neoliberal en las universidades como teoría única. Sustentó sus afirmaciones en variados ejemplos, pero, dijo también: “La crisis del 2008 fue la más brutal bancarrota de la teoría neoliberal” (…) “En nuestra región, se aplicó otra política que tuvo sus frutos. Ahora hay que sistematizar lo hecho a través una nueva teoría económica latinoamericana”.A criterio de Kicillof, ese desvío explica que aún hoy, con una crisis que se prolonga y se irradia, se insista en los tres pilares centrales de la política neoliberal: el ajuste fiscal, la apertura indiscriminada y el sobreendeudamiento, “como receta urbi et orbi, para todo lugar y en cualquier situación, como un programa permanente”. La experiencia latinoamericana, “aplicando otra política económica, llevando adelante políticas heterodoxas, ha rendido sus frutos. Pero se hizo sin mapa y sin brújula. Y es el momento de sistematizar esta experiencia”.
Sea o no de nuestra simpatía, en estos días de confusión presupuestaria, el pensamiento de un joven Ministro de economía latinoamericano puede darnos elementos para intentar entender las posturas con respecto a cuánto votar y para quiénes en nuestro propio Presupuesto.

Veamos otro título**: “Casi 80 maestros cesados tras solicitar licencia por enfermedad”. Agréguese negrita y mayor tamaño de letra. ¿Qué experimenta el lector? Sin duda, que en el Uruguay del Siglo XXI, no 80, ningún Maestro puede ser cesado por enfermedad. Esto es lo que el lector piensa o mejor, siente. Por lo tanto, para quien se quede con el título, hay una sola interpretación para esta barbaridad. La que le asigna a la incapacidad, malignidad y falta de palabra del FA en el gobierno tamaña injusticia. Pero, si leemos algo más vemos que el desarrollo de esta noticia comienza de esta forma:
“En lo que va del año unos 79 maestros en todo el país fueron cesados en sus segundos cargos tras solicitar licencia debido a procesos de gestación, enfermedad o accidentes laborales. Por eso en la tarde de ayer la Asociación de Maestros del Uruguay (Ademu – Montevideo) se manifestó frente a la sede del Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP)”. Se trata de los segundos cargos. Sobre ellos, el gremio defenderá lo que entienda justo.

Citemos ahora el comienzo del artículo de Ricardo Scagliola en “la diaria” También de ayer, jueves 15. Alude a la interpelación que, en paralelo a la Ley de Presupuesto, se le hizo al Canciller: “Juego de espejos. Atípica interpelación al canciller Nin Novoa invirtió los roles de oficialismo y oposición. Muy cerca del epicentro político de los últimos días (la Cámara de Diputados, donde se debate contra reloj la Ley de Presupuesto) y muy lejos de lo que ha sido la media de las interpelaciones de estos diez años de gobiernos del Frente Amplio (FA), la comparecencia al Parlamento del Ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, devolvió una foto extravagante para la izquierda. El canciller, que según él mismo confesó, fue interpelado por quienes estaban de acuerdo con él en la necesidad de mantenerse en las negociaciones del Acuerdo de Liberalización del Comercio de Servicios (TISA, por sus siglas en inglés), recibió el respaldo de quienes discrepaban con su opinión: sus propios compañeros del FA”. Es, por lo menos, muy difícil de entender. Y, destaquémoslo, excelente la titulación que comenta por sí misma la situación y su interpretación.

Por último, de esta misma instancia por el Presupuesto, citemos unas palabras de Luis Lacalle Pou que no tienen desperdicio y pueden hacernos reflexionar mucho. En su línea de actuación política, cuestionó que “el Frente Amplio tiene un Poder Ejecutivo de su partido, un Poder Legislativo con mayorías absolutas, y los organismos que de alguna manera pueden controlar al aparato político, son ninguneados en el presupuesto”: “Yo no creo que sea sin querer”, sentenció el excandidato. Se refiere a las asignaciones presupuestarias a los organismos que él llama de contralor como el Tribunal de Cuentas y el mismo Poder Judicial. Pero, en su entusiasmo democratizador, llega a cuestionar que el Presidente de la República pertenezca al partido que ganó las elecciones nacionales y a que el Legislativo se integre proporcionalmente. ¡Qué afán de igualdad!

* Raúl Dellatorre Página 12- 15/10/15
** El Observador 15/10/15