El tiempo pasa…

En pocas horas más se escucharán las campanadas con las que despediremos el 2015, abriéndole las puertas al Año Nuevo.
Estos son días en los que las familias se reúnen, reencontrándose muchas de ellas con seres queridos que residen en otros lugares del país e incluso en el exterior, con quienes se comparten momentos inolvidables, cargados de recuerdos y sensaciones gratas. Es, en definitiva, el gran acontecimiento de la familia.
Muchas cosas registrará la historia de este año 2015. En lo particular, ECOS REGIONALES celebró sus 20 años de vida periodística y eso significó mucho, especialmente en lo emocional, por lo que implicó el nacimiento de esta tribuna abierta a la comunidad, con cuyo apoyo –a lo largo del tiempo- se consolidó como empresa para poder servir de la mejor manera, desde la información y desde la opinión respetuosa y comprometida.
Ese hecho nos planteó muchos desafíos, el principal es el seguir recogiendo con la mayor honestidad los hechos tal cual son, que van haciendo esa historia hecha a través de la acción de los protagonistas, muchas veces hombres y mujeres anónimos, que se entregan a la causa del bien sin condiciones.
Es muy difícil resumir en pocas líneas las luces y las sombras del año 2015, pero cabe subrayar algunas cosas que han caracterizado a este tiempo transcurrido.
En ese marco, el año 2015 volvió a confirmar una de las cualidades más destacadas de nuestra sociedad, que es su solidaridad con nobles objetivos, acudiendo a la ayuda de los que requieren de una mano tendida para poder sortear momentos de dificultades. En muchos casos estuvo nuestra gente solidarizándose con personas afectadas por temporales, con pacientes que necesitaron auxilio para delicados tratamientos médicos, con organizaciones que se movilizaron en pos de metas consustanciadas con el logro de mejores condiciones de vida para los discapacitados, con instituciones tanto públicas como privadas que lanzaron campañas promoviendo la donación de sangre, para evitar de esa forma los contratiempos que se originan cada vez que los familiares de una persona enferma realizan un llamado a voluntarios.
Han sido ejemplos dignos, de una cultura muy arraigada en nuestra comunidad poronguera, que nos distingue sobremanera en un mundo cargado de miserias, de egoísmos, de violencia.
Otro aspecto que a nuestro juicio merece resaltarse del año 2015, es el papel que han jugado los niños, adolescentes y jóvenes en el desarrollo de distintas actividades –esencialmente vinculadas a la educativo, a lo artístico y a lo deportivo- que han merecido reconocimientos a nivel nacional e internacional. Esos desempeños han enorgullecido al departamento de Flores, enalteciéndolo en esos planos que son vitales en el proceso de construcción de futuro.
En las sombras, sin embargo, se ha instalado una situación de incertidumbre desde el punto de vista económico, que está repercutiendo en emprendimientos que forman parte del desarrollo local. Proyectos inconclusos por falta de recursos, un crédito solicitado por el gobierno departamental para poder terminar el presente ejercicio -cuyo déficit desprende muchas preocupaciones-, temores por una eventual baja de recaudación por concepto de tributos genuinos y por si fuera poco, el año se cierra con la aprobación por parte de los ediles de una partida mensual para gastos de representación, contraviniendo principios constitucionales que hasta ahora eran poco menos que sagrados.
Para el 2016 quedan a nuestro entender dos desafíos impostergables; por un lado solucionar la problemática del tránsito en nuestra ciudad, que se ha convertido en una verdadera “selva”, en especial si observamos el comportamiento de los motociclistas. El otro gran desafío es encarar una solución de fondo al abastecimiento de agua potable a la población de Trinidad, cuyo déficit se manifiesta con mayor rigor en la estación del verano.
No es poca cosa, si bien se resumen en pocas líneas.