Carlos Cristaldo prepara su retiro “activo” luego de 40 años como Pastor de la Iglesia Misión Finlandesa

Luego de cuarenta años ejerciendo el Pastorado en la Iglesia Evangélica Misión Finlandesa, Carlos Cristaldo comienza a preparar su retiro. Un retiro “activo” como Pastor porque, según comentó a ECOS REGIONALES, la misión habrá de continuar más allá de los cargos de responsabilidad que ha asumido en su larga trayectoria,  cumplida en muchos países donde está presente la Iglesia Evangélica.

Un espacio del histórico Templo Metodista ubicado en calle Fray Ubeda entre Carlos María Ramírez y Rivera, sirve hoy para que el Pastor Cristaldo reciba el saludo de familias amigas que han compartido infinidad de momentos de oración y de reflexión, en los más de 15 años que le tocó desarrollar el Pastorado en la ciudad de Trinidad.

Allí fue entrevistado por ECOS REGIONALES para conocer cómo ha transcurrido su vida como Pastor, y cómo habrá de asumir este retiro que llega luego de cuatro décadas de misión, y cuando los Médicos le han recomendado resguardar su salud para poder continuar su camino, predicando desde el “llano”, a partir de ahora en el Barrio del Cerro de Montevideo donde residirá a partir de algunos días. De esa forma Cristaldo volverá a sus orígenes porque fue en esa comunidad donde, a los 24 años de edad, inició su tarea de servicio.

“Alguien dijo que el Pastor no tiene descanso, que no son las ocho horas de actividad, y es verdad. La nuestra es comparable con la actividad de los Maestros que no solo tienen cuatro horas de clase, sino que son muchas más de planificación en sus hogares; o como la de los Periodistas que como ustedes, terminan una edición y ya tienen que comenzar a preparar la siguiente”, reflexionó Carlos Cristaldo.

“Este paso en la Iglesia de la Misión Finlandesa, de jubilación o retiro, no significa finalizar un camino sino que los Pastores podemos seguir aunque no encargados de una Congregación. Por tanto, de aquí en adelante no estaré más encargado de ninguna Congregación, aunque sí participando en varias de ellas, predicando en diferentes partes del país donde me requieran”, expresó.

Admite que esa misión desarrollada a lo largo de los años forma parte de una “vocación santa. Es como si Dios me llamara a  hacer este trabajo. Siempre me gustó la historia y por eso hubiese sido Profesor de Historia, pero preferí abrazar la fe, abrazar el llamado al Pastorado. En aquel entonces las personas que dirigían nuestra misión, llamada por nosotros la vieja guardia porque eran los veteranos misioneros finlandeses, vieron en mí una especialidad de liderazgo y por eso me animaron a estudiar en el Seminario Bíblico Teológico”.

……..

¿Por qué esa elección de vida?

“Yo provengo del Barrio del Cerro de Montevideo donde en aquella época había un cantegril, por lo que conocía la vida de esas familias con muchos hijos, viviendo entre el barro y las necesidades, con padres con problemas del alcohol y otras miserias que llevan a la decadencia de la humanidad. Me apasionaba trabajar con esos niños, entregándoles el vaso de leche, el trozo de pan… la historia sobre la Biblia nos hacía igual a ellos”, recordó Cristaldo.

“Así fue que comencé, con ese llamado y con ese ánimo que me dio la Maestra de la Escuela Bíblica, que me enseñó la Biblia”, sostuvo este hombre que a los 24 años se convirtió en la Iglesia Evangélica del Cerro en el más joven Pastor de la Misión Finlandesa en el Uruguay.

En el Cerro estuvo cuatro años y luego su destino fue Paraguay, afincándose en Paraguay, misionando en la actual Ciudad del Este (antes llamada Presidente Stroessner), en la localidad de Pedro Juan Caballero, en Caacupé, en Ipacaraí, en Villa Ayes y predicando con indígenas, enseñándoles a leer y a escribir junto con formadores noruegos, en una experiencia realmente enriquecedora, según cuenta Carlos Cristaldo.

La próxima misión fue en el 84 en Chile, el segundo país que el Pastor Cristaldo elegiría para vivir, por la amabilidad y generosidad que le manifestaron los hermanos trasandinos.

“Me quedó el corazón en Chile”, confiesa, al recordar la bondad que tienen sus habitantes con los extranjeros pero especialmente con los uruguayos.

Allí trabajó desde Santiago de Chile hasta Coquimbo, al Norte, en La Serena donde nació Gabriela Mistral, pasando por localidades como Linares y otras menos conocidas.

Cuatro años después Cristaldo asume una nueva misión, esta vez en la Patagonia Argentina, recorriendo desde Trelew a Tierra del Fuego, llegando a cada población importante como Río Gallego y Comodoro Rivadavia, la capital del petróleo, y otros pueblitos diseminados por ese Interior profundo, donde muchas vivencias se recogen y de ellas mucho se aprende…

Por esa época tuvo dos misiones oficiales, en una viajó a Estados Unidos, más precisamente a California, y luego a San Diego y Tijuana en la frontera con México. La otra misión fue a Finlandia donde visitó once ciudades, desarrollando un sinfín de actividades evaluatorias de la Misión desarrollada específicamente en Latinoamérica, y cómo se les veía a los finlandeses desde este rincón del mundo.

En los años 90 Carlos Cristaldo regresa al Uruguay, realizando el Pastorado por diez años en Fray Bentos, otros tantos en Cardona, siendo recibido en junio del año 2000  en la Santísima Trinidad de los Porongos. Aquí fue Pastor durante quince años y medio, siendo el lugar donde más permaneció cumpliendo el servicio de la Iglesia Misión Finlandesa.

……..

¿Qué le ha dejado esta larga misión en su vida?

“Me ha dejado una bendición espiritual y emocional muy linda. Me ha enriquecido la vida, una riqueza que está muy lejos de ser material. Una riqueza que se traduce en la amistad con los demás, en los amigos, en las distintas vivencias, en la comprobación de lo distinto que somos los uruguayos, en la diferencia que existe entre una ciudad y otra. Y aquí encontré un pueblo abierto, un pueblo que me abrió los brazos, que me trató muy bien siempre. Estoy hablando de gente que no es de Iglesia, para que se entienda lo que estoy expresando”, indicó Carlos Cristaldo.

“La gente lo reconoce a uno, por lo que uno es, y eso es lo lindo. Esa riqueza de reconocimiento, de amistad, de sinceridad en medio de un mundo lleno de envidia, en medio de problemas y dificultades que yo mismo he tenido. Siempre tuve gente a mi alrededor apoyándome”, advirtió.

“A partir de ahora no seré de aquellos jubilados que, dicho con todo respeto, se sientan en una Plaza para darle pan a las palomas. Esa forma de vida tiene sus virtudes, pero yo seré aquel hombre que siga caminando por las calles del Cerro y otros barrios de Montevideo con la idea de llegar a otras Iglesias Evangélicas, para contribuir con aquello que me pidan los Pastores. Estoy ya a la orden de ellos para poder trasmitir lo que uno ha aprendido en cuarenta años… lo que he aprendido de la vida, lo que he aprendido de la Biblia, de lo que he aprendido de las culturas de otros países”, reflexionó Carlos Cristaldo.

“Hasta que Dios me tenga en esta tierra voy a servir y cuando llegue la hora de caer quiero hacerlo de pie, firme, animando a los demás a creer. Para el que cree todo es posible, dijo Jesús. Esa va a ser mi tarea a partir de ahora, aparte de disfrutar de mi familia con la que, a raíz de mi trabajo, estuve separado por días y a veces por meses. Ese va a ser mi futuro, vivir con alegría, con expectativa este momento que es como un salto a algo desconocido…”, manifestó el Pastor Cristaldo a ECOS REGIONALES antes de su partida de Trinidad.