La Ruta Pesada y su estado deplorable

El problema del mal estado de la Ruta Pesada que circunvala la ciudad de Trinidad y une a varias rutas nacionales que dirigen el tránsito hacia diferentes puntos del territorio uruguayo, merece la especial atención.
Hace mucho tiempo que el tema está siendo motivo de análisis en ECOS REGIONALES, por motu proprio pero la mayoría de las veces por el reclamo de los vecinos, los que también han sido recogidos por ediles y planteados muchas veces en la Junta Departamental.
Como lo ha recordado el Director de Obras de la Intendencia en entrevista que se publica hoy, también hace mucho tiempo que se ha instalado la discusión de si la Ruta Pesada está dentro de la jurisdicción del Ministerio de Transporte y Obras Públicas o de la Intendencia Departamental, y esa superposición de responsabilidades sin resolver ha sido el principal motivo por el cual esa vía de tránsito tan importante no se reacondicione, y cada vez se presente más destrozada.
El tránsito permanente de camiones cargados con la producción uruguaya está determinando que a esta altura esa Ruta Pesada se encuentre en condiciones deplorables, lo cual afecta el normal tránsito vehicular, por lo cual está significando un riesgo considerable teniendo en cuenta que esa vía atraviesa barrios con nutrida población, principalmente ubicados en el trayecto de calles Zelmar Michelini y Pancho López.
Si nos ponemos a pensar con sentido común, es inadmisible que la indefinición respecto a responsabilidades sobre el mantenimiento de esta ruta, haya obrado para que hoy se viva esa situación lamentable.
Con buen criterio el Intendente ha asumido lo que significa el mal estado de la Ruta Pesada, y respondiendo a la preocupación de los vecinos, ha mantenido por estos días reunión con el Ministro de Transporte y Obras Públicas y el Director de Vialidad, a los efectos de definir planes tendientes a solucionar la problemática.
No hay otra alternativa que la mancomunión de esfuerzos para alcanzar soluciones de bien común, y en estas circunstancias parece lógico que un acuerdo en ese sentido –Ministerio e Intendencia- implicaría poner en práctica una modalidad de trabajo pensada en el interés general.
Suponemos que el reacondicionamiento de ese tramo insumirá un alto costo, y ese sin dudas debe haber sido otra razón para que la responsabilidad de la obra se adjudicara a uno y a otro (MTOP e Intendencia) y se fuera postergando su reconstrucción. Con más razón entonces la necesidad de  unir esfuerzos económicos y de mano de obra, aunque es lógico pensar que la mayor parte de la responsabilidad –hablando en “pesos”- debería corresponder al gobierno nacional, por razones obvias.
Es urgente definir estos aspectos para que el reacondicionamiento de la Ruta Pesada, en su pasaje por Trinidad, sea encarado a la mayor brevedad.
Sabemos que ese es el interés de las autoridades departamentales, y está bien que así sea, porque a los vecinos afectados, a las empresas de transporte, a los miles de turistas que pasan por esa vía con los riesgos que corren, poco les importa la recesión económica cuando se trata de reclamar derechos, porque en definitiva todos somos contribuyentes del Estado.