Un “descontrolado” que sacrificó su pasión porque para poder estudiar siempre “morís en la capital”

ENTREVISTA
APARICIO ZABALA, UN JOVEN TALENTOSO QUE DESDE NIÑO QUISO HACER RADIO Y LO LOGRÓ
Aparicio Zabala Legaspi fue el principal referente del programa “Descontrolados en la tarde”, que se emitió hasta el 12 de diciembre de 2015 por Sur FM, y sin dudas marcó un tiempo en la comunicación local por su forma de conducción, por su carisma, su talento para atrapar el interés de la audiencia. Con apenas 18 años se ve obligado de dejar su pasión –la Radio- para poder estudiar una carrera universitaria, porque como dice Pablo Estramín, “cuando quieras estudiar, morís en la capital”. Son los sacrificios que muchas veces tienen que hacer los jóvenes, y que pocos evaluamos a la hora de pensar cuántas cosas debe dejar un chico para afrontar los nuevos desafíos de la vida. Éste es un ejemplo, de lo que debe sacrificar un joven cuando se tiene que ir a la Universidad a seguir formándose. Aparicio desde niño deseó estar frente a un micrófono y lo pudo conseguir porque fue audaz y persistente al momento de buscar los caminos que lo condujeran a hacer lo que realmente ama. Pero ahora ese amor queda acá, esperando el retorno…
-¿Cómo te enganchaste en esto de la comunicación social?
-Cuando era un niño jugaba en mi casa a hacer programas de radio. Me acuerdo que mi abuela tenía un grabador viejo y con él me ponía a grabar en cassettes las propagandas que difundían los medios, y después en el garaje de mi casa hacía un programa de radio. Las vecinas de la cuadra se acercaban para escuchar. Hasta el día de hoy se acuerdan y me llamaban a veces al programa para contar esa anécdota.

-En ese momento todavía estabas lejos de tomar contacto con una radio en serio, pero ¿lo soñabas?
-Si, en esa época tendría seis o siete años. Jugaba y me encantaba el tema de la radio. Incluso escuchaba mucho a Marcelo (Repetto) y a Darwin (Martínez); eran los dos programas que más escuchaba.
Recuerdo que tenía siete años y empecé a imitar lo que escuchaba… porque también me gustaba eso. En los cumpleaños siempre me agarraban para hacer imitaciones, y un día en una excursión a Florianópolis me incitaron a imitar para animar el viaje.
Me puse a imitar a Darwin y mi madre me hacía señas que no lo hiciera, porque sabía que él estaba en el ómnibus. Yo no lo conocía, nunca lo había visto, solo lo había escuchado, y cuando terminé la imitación me dijeron: Mira que ese señor que está sentado ahí es Darwin… ¡Qué vergüenza!

-¿Y después…?
-Me le pegué a Darwin, claro, era a la persona que escuchaba en la radio porque era fanático de su programa. Un día me invitó a ir a Ritmo Tropical, me sentaba a mirar cómo hacía el programa y a veces le decía que cumplía años tal persona del barrio y le pedía si la podía saludar. Él me dejaba de vez en cuando.
Después, en el año 2009, me dio de lunes a viernes un espacio en su programa donde hacía imitaciones. Era el momento del boom de Tinelli, donde estaba Gran Cuñado y comencé a imitar a Kirchner, a famosos de Argentina, después al Pepe. Luego los sábados con Carmen González hacía Lo Mejor de Ritmo Tropical, interactuando con la gente… la audiencia llamaba e interactuaba con el personaje.
Cuando tenía diez años Darwin me dejó hacer Cancha y Vestuarios en los partidos de fútbol. Ahí conocí un poco más lo que era la radio y el tema periodístico, más allá de un programa musical y de las imitaciones.
Ahí agregué un montón de compañeros que estaban en las trasmisiones de fútbol como Julio y Angel. Como era un niño a veces les preguntaba: Cómo se llama aquel jugar, a quién le sacaron la tarjeta…

-Poco a poco fuiste “volando” más alto…
-Pasó el tiempo y dejé de hacer fútbol, pues Darwin me había dicho que me estaba probando un poco más en la conducción de Lo Mejor de Ritmo Tropical. Luego falleció y a raíz del afecto que le tenía dejé de hacer radio. Me alejé seis meses más o menos y Alejandro García me llamó para preguntarme por qué había dejado de ir, extrañado porque yo iba todos los días. Era por ese afecto que le tenía a Darwin que había dejado de ir, pero después gracias al apoyo de Carmen, Guille, Alejandro, me volvieron esas ganas porque la radio es mi pasión.
Me aferré mucho a mi amigo Esteban Pereira, que me puso el hombro para comenzar un nuevo programa. Pero ya le había dicho a Alejandro (García) que quería hacer algo diferente a lo que venía haciéndose en la radio.
Así es que armamos junto a Esteban, con Santi y Rodri, un programa nuevo. Así nació Descontrolados, una mezcla de noticias, humor y música de todo tipo. Esteban se encargaba de armar todo ese informe y después alía el personaje que había formado parte de esas noticias. También salíamos a la calle a hacer preguntas, luego le dimos un giro más grande con el tema de los juegos.
Fue creciendo el programa porque fuimos armando un grupo humano, que es lo que hay que resaltar. A aquel grupo original se sumó Nicolás Safi. Un día le hicimos una entrevista por un Show que estaba organizando y comenzó a imitar; nos encantó como lo hacía y nos gustó para incorporarlo, sumándole cantidad al programa en la parte humorística porque tenía mil personajes para hacer.
Nicolás Lezué se agregó para brindar su aporte a lo que era el armado del programa y nuevos segmentos, y al final sumamos a Valeria que aportó muchísimo en la parte de humor, de juegos y de interacción con la audiencia.

-¿Cómo planificaron todo eso?
-Primero comenzamos por hacernos amigos entre nosotros y comenzamos a divertirnos al aire y después, porque era mandar la pausa y seguíamos participando entre nosotros. Y después nos hicimos amigos de la audiencia, siendo impresionante el apoyo. Nos dimos cuenta a los dos años del programa cuando le pedimos a la gente que hiciera carteles, diciendo qué significaba para cada uno de ellos Descontrol.
Así fue que nació Que tu sonrisa sea más grande que tus problemas, porque la audiencia nos hacía cambiar a nosotros el sentimiento. Podíamos ir tristes, enojados, con algún problema de algo pero íbamos a la radio y la audiencia nos hacía cambiar el sentimiento.
Muchas veces la audiencia piensa que nosotros le cambiamos el sentimiento a ella, pero es mutuo. Entonces nos hicimos amigos de la audiencia y el programa pasó a ser de todos.

-¿Qué sensaciones causaron los premios logrados por vuestro trabajo?
-En el primer año del programa tuvimos la suerte de ser nominados a los Premio Gaucho. Nosotros comenzamos en julio de 2013 y en diciembre de ese año recibimos la grata noticia de haber sido nominados Mejor Programa de Humor y Entretenimiento. Perdimos contra un programa muy reconocido de Colonia, y unos meses después fuimos nominados al Premio Binacional Río de los Pájaros, de Argentina y Uruguay. Allí ganamos el Premio al Mejor Programa de Humor y Entretenimiento, siendo una sorpresa para nosotros porque no habíamos cumplido todavía el año de trayectoria.
En el año 2014 fuimos nuevamente nominados a los Premios Gaucho, perdiendo contra el programa de Carlos Perciavale que estaba nominado por una radio de Maldonado. Tuvimos la oportunidad de sacarnos fotos y conversar con él.
Fue importante para nosotros ganar dos veces el Premio Río de los Pájaros y estar nominado dos veces a los Premio Gaucho, pero creo que lo más significativo fue saber el cariño y la respuesta de la gente, confirmar que le había llegado el mensaje de nosotros.

-¿Y cuál fue ese mensaje?
-El mensaje fue que tenemos sentido del humor porque creemos que es nuestro deber hacer que la gente se olvide de sus problemas… que se ría, que se divierta.

-¿Tenías conciencia que el programa Descontrolados en algún momento iba a terminar?
-Si, desde que comenzamos sabíamos que el programa tenía una fecha de terminación. Por eso el año 2015 fue muy especial, porque arrancamos en enero sabiendo que nos íbamos a despedir en diciembre. Lo disfrutamos muchísimo, vivíamos el programa a full, todas las semanas íbamos con unas ganas bárbaras, de tal manera que si nos dejaban seguir hasta cualquier hora allí estábamos. Esa suerte también la tuvimos, nos dejaron seguir, dándonos la radio total libertad para extender la propuesta.
Con Descontrolados hicimos trasmisión de Campeonato de Cruz Roja, invitamos a todos los candidatos en época electoral para hacerles notas, no hablando de política sino encarando aspectos que tenían que ver con la persona, de lo que no se habla generalmente en campaña electoral. Siempre le preguntamos al candidato si nos permitía imitarlos y la mayoría nos dijo que sí, divirtiéndonos mucho con eso.
Cuando se nos acercaba el final las sensaciones fueron sobre todo de pena, principalmente para mi. Porque yo le decía al equipo que el programa seguiría pero con otro nombre –Hablar por Hablar- y me pone muy contento que Valeria, Esteban, Santi y Rodri continúen en la radio desarrollando una propuesta con su impronta. Pero yo les dije siempre que quien se despedía era yo, no el programa.
Fue difícil la despedida, pero ahora estamos pensando armar algo para hacer una vez por año, algo así como una mezcla de Descontrolados con otros segmentos.

-Esa despedida tuvo un motivo, que es el estudio, el encarar una nueva etapa en tu formación, esta vez en la Universidad. -Me estoy preparando para comenzar el 28 de marzo a estudiar Escribanía, derecho, que es algo que me apasiona y me gusta mucho. Y me vengo preparando con el apoyo de mi familia y de los amigos.

-¿Con qué expectativas asumes esa nueva etapa de tu vida?
-La asumo con mucha expectativa y con muchos nervios porque es una nueva etapa; esperando salir adelante, metiéndole con garra, sabiendo que el apoyo de los que me quieren es fundamental.

-¿Cómo estás viendo a la juventud en todos los sentidos, teniendo en cuenta que los mayores muchas veces le echamos la culpa de los males que padece nuestra sociedad?
-En una oportunidad me tocó en el programa hablar de la juventud y dije que resaltamos muchas veces lo malo, sin dar importancia a que hay muchísimos jóvenes que están haciendo el sacrificio para estudiar en Montevideo, jóvenes que están haciendo un gran esfuerzo para trabajar en su departamento y muchos jóvenes que dejan el estudio porque le meten pasión y garra a otro tipo de actividades que también son muy trascendentes.
Por ejemplo, en la radio me tocó entrevistar a la gente de DESEM de cada centro educativo, y eso también hay que valorarlo y apoyarlo. Que jóvenes dediquen tiempo a una actividad tan linda como DESEM, como grupos de danza o como bandas de cualquier tipo de música, es algo para valorar.
Hoy en día hay que rescatar esos valores de la juventud.

-La política es otra de tus actividades, ¿qué significa, más allá del sector en el que militas?
-Me gusta la política desde niño, porque me interesó siempre saber cosas no solo del Partido por el que uno se inclina, sino también de los demás Partidos. Creo que está bueno que a la juventud le guste la política bien entendida, que opine y se meta en el ámbito político para tratar también de cambiarlo.
Sería muy importante que nos sentemos los jóvenes de todos los Partidos a conversar y que de ese intercambio de ideas salga algo positivo. Considero que tenemos que cambiar un poco ese pensamiento de que lo que dice el otro que piensa diferente a mí está mal, porque siempre hay algo para rescatar de la ideología que cada uno tiene.
Yo tengo un montón de amigos que tienen una forma de pensar diferente a la mía, y celebro que muchas veces coincidamos en muchos temas. Esta bueno que los jóvenes se interesen por la política, y que los políticos de cada sector les den su lugar.

-¿La política seguirá siendo en Montevideo parte de tu vida?
-Debo decir que hoy en día estoy un poco alejado de la actividad política. Cuando uno está metido en la comunicación creo que es saludable tomar un poco de distancia de la política partidaria. Y eso también me lo enseño Descontrolados.
Cuando en la época electoral me tocó hacer imitaciones de los actores políticos, hacer humor político y también cuando me tocó invitar a todos los candidatos, me convencí que era mejor tener a todas las voces, a tener a todas las opiniones y a no inclinarnos hacia determinado lugar en el momento de dar nuestra opinión.
Por eso tomé un poco de distancia de la política, pero me apasiona y tengo por supuesto mi ideología y definido mi sector.

-¿Tú sos de los jóvenes que se va a estudiar a la Universidad pensando en volver a tu pueblo?
-Si, porque le tengo un cariño y un amor especial a mi departamento y a su gente.

-¿Pensás que los jóvenes tienen la posibilidad de desarrollarse adecuadamente en este medio?
-Creo que faltan un poco más de oportunidades en nuestro departamento, fundamentalmente de tipo laborales. De todos modos es un tema complejo.

-¿Qué le dirías a los jóvenes que tienen quizá las mismas inquietudes y los mismos miedos que tú a la hora de afrontar esta etapa de la vida?
-No hay que tener miedos, sino esperanza, fuerza y esperanza en que siempre vas a tener apoyo, sobre todo de la familia y de los amigos, como los he tenido yo y que mucho agradezco.
Si uno tiene una meta o un sueño lo fundamental es no rendirse nunca, pero también ser agradecido en la vida. Yo le agradezco a la gente que nos siguió a través del programa, porque por el simple hecho de saber que nos escuchaba nos alegró la vida.
Debo agradecer a mis padres que me apoyaron en esto, a los docentes que son importantes en nuestra formación, a los amigos. A la persona que le debo muchísimo es a Darwin, que me hubiese gustado compartir un poco más de tiempo con él; a los colegas de cualquier medio de comunicación que tienen trayectoria y que nos dieron un lugar con generosidad muchas gracias también. En la radio mi reconocimiento a Alejandro, Marcelo, Carmen, Guille, Yanina, Esteban y tantos más…