Cuando la descentralización “es puro cuento…”

En oportunidad se realizarse en Trinidad el Congreso Nacional de Ediles, el Presidente de este órgano Luis Ciganda realizó declaraciones a los medios de comunicación, que consideramos oportuno analizar por su sensatez.
Habló del tema del enfermizo centralismo montevideano, una problemática que desde hace muchísimos años afecta al Interior del país, y poco se ha avanzado para erradicarlo porque los esfuerzos no han sido suficientes.
“Yo aplaudí al Presidente (Tabaré) Vázquez cuando impulsó la creación de los Municipios y finalmente se concretó, y más allá de las carencias que tuvieron en principio, aceptaba que era el comienzo de algo. Todavía sigo esperando que esto mejore, que se le dé recursos a los Municipios para que trabajen, para que hagan cosas, porque nada mejor que los Alcaldes y los Concejales para conocer la realidad de cada pueblo”, afirmó Ciganda.
Esa es una gran verdad. Pese a los cambios en la normativa, los Municipios continúan esperando que los recursos le den independencia de acción, y no estén esperando del gobierno central o del gobierno departamental –que es en definitiva quien aporta más- los fondos requeridos para justificar su creación. Eso ha hecho que el denominado Tercer Nivel de Gobierno continúe en algunos aspectos “vegetando”, sin conocer exactamente sus roles en una localidad.
No obstante, reconozcamos que ha sido un paso importante en ese intento de descentralización, que habrá que ir perfeccionando a medida que el Interior profundo -hoy recorrido por el gobierno nacional en reuniones de Consejos de Ministros- adquiera su protagonismo a expensas de la lucha de su propia gente.
“Lamentablemente acá hay una mentalidad tan centralista que hace que el diputado de acá o del otros departamentos del Interior lleguen a Montevideo y los absorben. Los Senadores ni hablar, pero es un fenómeno que se da en este país, las rutas, los caminos, las vías del tren en otra época, ¿dónde van?… a Montevideo”, manifestó Luis Ciganda, en una descripción patética, que avala su razonamiento, en un análisis de la realidad que rompe los ojos.
El tratamiento de estos temas, y el compromiso de este actor político de luchar desde el lugar que sea para romper la hegemonía montevideana sobre el Interior, determina que pongamos el asunto en el debate. Ha sido el centralismo capitalino el que ha desangrado al Interior, porque siempre estuvieron en Montevideo las mejores opciones de vida, que han hecho que los jóvenes al irse a estudiar en la Universidad prefieran quedarse y no regresar más a sus pueblos, llevándose incluso a su familia a residir en la capital, pese a todos los pesares.
No estamos planteando un enfrentamiento entre capital e Interior, estamos analizando una realidad que debe cambiarse por imperio de políticas verdaderamente descentralizadoras, que propongan equidad en materia de condiciones para vivir.
Esperemos que en ese sentido los Consejos de Ministros, presididos por el Presidente de la República que recorren las localidades de tierra adentro, no solo recojan el sentir del Interior, sino que den paso a las acciones para avanzar en ese objetivo que dé razón a una causa que es de todos los uruguayos.