Hogares Estudiantiles en Trinidad y Montevideo: Apoyo fundamental para estudiantes de Flores

Muchos jóvenes porongueros hacen usufructo de los Hogares Estudiantiles, tanto en Trinidad como en Montevideo, en esa carrera que el estudio impone por llegar a un título. ECOS REGIONALES habló con Ana Rivero, Coordinadora de estos Hogares que son solventados por la intendencia de Flores, para conocer detalles de su funcionamiento.

Francisco Connio
Redacción/Montevideo

La coordinadora tiene una intensa actividad coordinando todo el funcionamiento de los dos Hogares Estudiantiles que solventa la comuna de Flores. Uno de ellos está en la propia capital del departamento, Trinidad y el otro en Montevideo. Rivero nos cuenta que en la ciudad de Trinidad funciona un hogar que atiende a 31 jóvenes del medio rural, cuyas edades están comprendidas entre los 12 y 18 años, quienes realizan Ciclo Básico y Bachillerato.

En Montevideo, por su parte “las edades oscilan entre los 17 a los 23, 24, 25 años según los años de carrera”, dice la jerarca, agregando que ese Hogar -que atiende a 63 chicos de ambos sexos- es exclusivamente para jóvenes oriundos del departamento, “o sea para aquellos que culminan Secundaria y que se trasladan a la capital del país y optan por alguna carrera”.

Dice que incluso hay algunos de los estudiantes que “pasan primero por el Hogar de Trinidad y luego continúan en Montevideo por lo que hacen toda la carrera, liceo y facultad dentro de los Hogares”.

En cuanto a la forma cómo logran llegar a Montevideo e incluso a Trinidad, Ana Rivero explica que se anotan en listas, que siempre exceden los cupos disponibles.

“Nosotros a  mediados de octubre comenzamos a entregar formularios, donde se exigen algunos requisitos imprescindibles, comprobantes y demás, y se les otorga una fecha para la entrega del mismo. Posteriormente pasan por una entrevista con la psicóloga y luego comenzamos a trabajar en el procesamiento de datos para elaborar un ranking. En febrero se reúne una Comisión que es la de Admisión y Readmisión a Hogares Estudiantiles y Becas y ahí se comienza a trabajar según los cupos”, indicó.

Dice que este año afortunadamente no quedó ningún chico afuera en ninguno de los dos hogares, “ambos están a tope y es importante que no haya nadie por fuera de las listas”.

Rivero dice que siempre se da que algún estudiante queda afuera pero por una razón u otra, algunos se arreglan de otro modo, van a la casa de algún familiar, se alquilan algún apartamento y eso libera cupos. Además hay chicos que están anotados, pero cerca del comienzo de clases algunos rechazan su ingreso por distintas razones y eso determina que se corran los lugares e ingresen todos, situación que se repite desde el año pasado”, dijo.

Añade que el Hogar de Montevideo está abierto las 24 horas y los jóvenes pueden ingresar al mismo hasta las 24 horas. Y hay un control estricto.
“Existe una cartelera donde ellos (los estudiantes) se manejan, que está dividida en Facultad, Trabajo, Trinidad, otros, con sus nombres y una serie de pinchos. Ellos colocan ese pincho según donde estén, para que nosotros tengamos también un control de dónde están, por más que se da que ellos avisan al encargado donde están para que nadie se preocupe”, explicó Ana Rivero.

“De todas maneras ellos tienen la obligación de quedarse de lunes a jueves y de hacer uso obviamente de todas las instalaciones, porque de lo contrario no tendría sentido que lo pidan”.

El Hogar funciona con un encargado y un funcionario por turno, además de una cocinera y en la noche, el sereno. Se les brinda desayuno, almuerzo y merienda y a la noche ellos se procuran la cena. Son chicos que cuentan con la beca del Fondo de Solidaridad  por lo que se arreglan de noche, muchas veces hacen pizzas o lo que quieran, ya que tienen acceso a los electrodomésticos y la cocina.

MUCHOS SE QUEDAN LOS FINES DE SEMANA
Sostuvo la coordinadora que por más que el fin de semana se pueden retirar, en el Hogar de Montevideo nunca hay menos de 30 chicos, aunque eso ha ido cambiando con el tiempo. Y lo atribuye a los costos de los pasajes hacia su lugar de origen.
“Cada vez viajan menos, algunos lo hacen cada 15 días o al mes, y eso hace que haya siempre un flujo de gente importante. Hay circunstancias en que el Hogar cierra sus puertas completamente y eso se da en vacaciones, en enero o en fechas puntuales como el 1ro. de mayo, y ahora, cuando tuvimos elecciones del BPS porque la gente ese día se fue a votar a Flores. Pero como los chicos cobran la beca del Fondo de Solidaridad (unos 6.600 pesos mensuales) saben que deben dejar algo para pagarse el pasaje, o arreglársela en esos días que cierra la institución”, comentó Ana Rivero a ECOS REGIONALES.

El Hogar en Montevideo está en funcionamiento desde el año 1987, bajo la Intendencia del Intendente Walter Echeverría, por lo que si uno lo traslada en el tiempo, hay muchísimos de estos estudiantes que han culminado incluso sus carreras y ya tienen su título. Sin embargo Rivero indica que se da muy poco que ellos regresen y visiten el Hogar.

“Son muy pocos los que regresan y aconsejan a los chicos que están, y les hacen ver el valor de esforzarse y de agradecer a quienes manejan el lugar donde se los contiene, se los apoya. Algunos lo toman como algo que se les da y que pasó y punto. Los que regresan son los menos…”, insiste.

A juicio de Ana Rivero, no ha habido complicaciones, al menos durante su mandato desde hace dos años.
“No hemos tenido inconvenientes; si ha surgido algún emergente se ha solucionado en forma inmediata. Al menos puedo hablar desde que yo estoy y reitero no hemos tenido problemas”, indicó.

Además aclara que hay un reglamento que es muy estricto pero además,  cuando se les dice que ingresan, tanto al padre como el residente se les dan determinadas pautas, por lo que todos conocen las normas internas de la institución y saben a que atenerse si las trasgreden. Pero no surgen problemas, salvo de pronto alguna desavenencia de dormitorio porque sabemos la convivencia es difícil ya que hay que tener en cuenta que provienen de contextos diferentes, enseñanzas y valores distintos. Pero no pasa de ahí y felizmente se comportan tranquilamente. En este momento son 21 varones y 42 chicas y sin embargo no ha habido problemas”, insistió la Coordinadora.

MUCHAS COMODIDADES POR LA CAPITAL DEL PAÍS
El Hogar tiene un subsuelo, donde funciona la sala de estudio y dormitorios masculinos, una planta principal, donde hay dormitorios masculinos y la planta superior, solo con dormitorios femeninos.

Los dormitorios se distribuyen en seis, cuatro, dos y una cama y los estudiantes se ubican según un estudio de su perfil psicológico.

Obviamente el Hogar es financiado en su estructura por la Intendencia de Flores y Ana Rivero viaja semanalmente para coordinar y le adjudica muchísimas horas en todo lo que signifique la organización y bienestar de los chicos.
“También la Psicóloga viaja cada quince días al Hogar y se atienden los casos emergentes que se den como también una recorrida de rutina para hablar con los chicos, porque evidentemente el alejamiento de los padres, el hecho de estar solos y tomar decisiones y resolver, determina que muchas veces se den casos de angustia y allí debemos estar nosotros, para brindarle una contención adecuada. Los chicos además cuentan con el servicio de Semm para cualquier situación de salud que se deba resolver”, puntualizó la Coordinadora.

“Es un lugar cómodo, amplio, con reformas constantes, y además es un lugar que los trinitarios debemos sentirnos orgullosos porque quizás muchos de los chicos que pasan por los hogares si no hubieran pasado por acá seguramente no hubieran obtenido su título”, dice sin disimular su orgullo.

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