Gobierno de cercanía

Al abrir el Consejo de Ministros en Carmelo, el Presidente de la República, Tabaré Vázquez, hizo hincapié en las distintas herramientas de diálogo que instrumenta esta administración con énfasis en el modelo de “gobierno de cercanía”, que permite “tomarle el pulso” a la realidad de los uruguayos, “mirándolos a la cara”. Añadió que este país es uno de los pocos en el mundo que puede sentirse orgulloso de su sistema político.

Creemos que ese es un aspecto a destacar, como lo hicimos desde estas columnas, desde el momento en que el Dr. Vázquez anunció el comienzo de este ciclo de reuniones en el Interior del país, y específicamente en localidades que históricamente han estado muy lejos de las decisiones de los gobiernos nacionales.
No puede haber cosa mejor para un gobernante que salir al encuentro de la ciudadanía para escuchar de los propios vecinos sus inquietudes, sus preocupaciones y sus demandas, pero también conocer in situ los valores que manifiestan en las más diversas áreas.
“Uruguay es ejemplo en el mundo de diálogo tolerante y de convivencia”, más allá de las ideologías políticas, sobre la base del respeto, manifestó el Presidente en Carmelo, remarcando a su vez que son pocos los países que pueden sentirse orgullosos de su sistema político.
Verdaderamente es así, salvo algunas excepciones -que a veces se dan cuando prima lo electoral por sobre los intereses generales-, pero coincidamos que Uruguay se ha caracterizado por ese respeto mutuo entre actores políticos de diferentes ideologías, que es ejemplo en Latinoamérica y en el mundo.
Estos Consejos de Ministros en el Interior es una buena lección de democracia participativa, porque da la posibilidad de escuchar la voz de quienes no tienen voz para plantear en forma directa sus iniciativas.
Las crónicas de lo acontecido ayer en Carmelo resaltan precisamente la intervención de ciudadanos, y fundamentalmente de la juventud, que es la que menos posibilidades tiene de llegar a un Presidente de la República para señalarle cara a cara lo que piensan las nuevas generaciones sobre los más diversas temas.
Reconozcamos que esa práctica no nos es ajena en Flores. Sucesivos gobiernos departamentales, unos más y otros menos, han adoptado esa práctica saludable de descentralización democrática, yendo a los barrios a recoger la opinión de los vecinos para conformar luego el presupuesto quinquenal. Unos ejecutivos le han llamado “cabildos abiertos” y otros “reuniones barriales abiertas”, pero el resultado final ha sido el mismo. También la Junta Departamental a efectuado sesiones en barrios y centros poblados rurales con la misma intención, aunque lamentablemente ese ejercicio se ha perdido en los últimos años, pero siempre hay tiempo para volver a repetir lo que es positivo para el colectivo social.
Flores también ha dado un paso en el objetivo de descentralización de gobierno. El ejecutivo ha desatado más cuerdas de los cabos que aseguraban el centralismo para que, por ejemplo, el Concejo del Municipio de Ismael Cortinas vaya ganando terreno en autonomía, más allá que aún queda mucho trecho por andar.
Lo que queremos decir es que la ruta emprendida es la correcta; el acercar el gobierno a los ciudadanos –y especialmente a las nuevas generaciones- es una señal que consolida los valores democráticos.

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