Cuando los logros sociales estimulan la tarea

De acuerdo a lo difundido en las últimas horas, nuestro país encabeza por tercer año consecutivo el «Índice de Inclusión Social» que elabora anualmente el Consejo de las Américas en colaboración con el Departamento de Estado de EE.UU., y que pone nota a 15 naciones en función de 23 variables, entre ellas la inclusión financiera y el respeto a distintos derechos.

En efecto, la quinta edición del estudio vuelve a situar a Uruguay a la cabeza del índice, con una puntuación de 86,80 sobre 100, porque, según el documento, ese país «simplemente hace un mejor trabajo que sus vecinos en proteger a sus civiles sin importar su género, orientación sexual o raza».
Una de las variables clave es la proporción del producto interior bruto (PIB) invertido en programas sociales, que en el caso de Uruguay es del 10,47 %, aunque también se tienen en cuenta la tasa de inscripción en secundaria y los derechos civiles, políticos, los de la mujer y la inclusión de las etnias y razas.
También se valora la tolerancia con la comunidad LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales), la tasa de alfabetismo, el grado de participación ciudadana por raza y género, el porcentaje de ciudadanos que viven con más de 4 dólares al día, el acceso a una vivienda adecuada y a un empleo formal, entre otros factores.
Consideramos importantes estos datos porque desde varias organizaciones de nuestro departamento mucho es el trabajo que se está realizando en esa dirección, y los registros difundidos no hacen más que confirmar que esa labor no está siendo en vano, sino que es recogida en buena medida por la sociedad. Es decir, se está tomando conciencia de lo que significa la inclusión social de personas que tradicionalmente han permanecido marginadas, cuyos derechos han sido vapuleados sin que medien acciones tendientes al respeto de los mismos.
Hoy vemos a varias instituciones preocupadas y en plena lucha por el respeto de los derechos de las personas mayores, por ejemplo, como se vio últimamente. Se encaró entonces un trabajo interinstitucional de gran importancia, que es otra señal de la trascendencia que se le está dando en Flores a ese tipo de temáticas.
Esa nueva cultura de trabajar unidos por un fin común es otro aspecto a destacar; ha imperado en los últimos años el convencimiento de que los resultados positivos se logran en la medida en que haya más manos juntas para elaborar, más brazos juntos para ejecutar, más cabezas juntas para pensar. Esa es una vía eficaz, la más eficaz, para obtener los resultados que se esperan en cualquier campaña.
Ya no es posible concebir que esfuerzos individuales sean capaces de alcanzar metas importantes, cuando se trata de una acción que está dirigida a amplios sectores de la sociedad.
Es fácil comprender que esa toma de conciencia ha sido fundamental para que nuestro país, también Flores, esté ubicado en un lugar de privilegio en el “Índice de Inclusión Social” del Consejo de las Américas.
Celebrar ese acontecimiento es muy digno, pero esa celebración tendrá más contenido aún si seguimos estimulando la voluntad de trabajar para que esos índices difundidos a nivel internacional continúen mejorando, para que mañana Uruguay logre avanzar mucho más en las metas de equidad y respeto de los derechos de todos los ciudadanos por igual.
Porque todavía queda mucho por hacer…

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