Sistema de Cuidados y el valor de la dignidad humana

De la misma manera que sucedió en “Juan José Castro” con la inauguración de la primera Casa Comunitaria de Cuidados del país, con la que se puso en marcha una loable iniciativa que gira en la órbita del Ministerio de Desarrollo Social y cuenta con el apoyo de varias instituciones, Flores se convirtió ayer en el primer motor que se enciende para poner en práctica el Sistema Nacional Integrado de Cuidados.

Con la participación de 25 personas que de alguna manera ya están vinculadas en nuestro departamento al cuidado de niños, de personas con discapacidad y adultos mayores en situación de dependencia, dio comienzo un curso de formación, a través del cual se reconoce el valor social de las personas que realizan tareas de cuidados. En definitiva, con esa capacitación se trata de ennoblecer la labor de los cuidadores y de esa forma, también, sumar a la dignificación de la vida de aquellos seres queridos
que presentan dependencia «severa», entendiéndose como tal la situación de las personas que precisan ayuda para satisfacer las necesidades básicas diarias.
El Sistema Nacional Integrado de Cuidados es una de las grandes apuestas del gobierno nacional, a sabiendas de que es un tema de una extraordinaria sensibilidad, en la medida en que apunta a un sector de la población que ha estado históricamente vulnerada en sus derechos.
Este curso iniciado en Flores, apuntalado por INEFOP y dictado por la Escuela de Enfermería Centro Sur, se enmarca en el Plan Nacional de Cuidados 2016-2020, a partir del trabajo conjunto de todos los organismos públicos involucrados en la construcción del sistema. Fue a partir de ahí que se diseñó una estrategia conjunta de formación para las personas ocupadas en las tareas de cuidados, con lo cual se garantiza la calidad de los servicios que habrán de prestarse de aquí en más.
En un informe incluido en ese Plan Nacional de Cuidados se establece que las personas mayores dentro de la estructura por edades de población, constituyen un grupo con un peso importante y creciente como consecuencia de una baja tasa de natalidad, una baja tasa de mortalidad y un lento crecimiento natural de la población.
Las personas mayores constituyen un 14% de la población uruguaya, a su vez de este 14%, el 13 % son los de 85 años y más, lo cual implica un fenómeno de sobre envejecimiento en el cual transita nuestro país. Además del proceso de transición demográfica avanzada, existen otros dos factores que modelan la realidad del envejecimiento en la sociedad uruguaya: uno es el aumento de la proporción de las personas de 65 y más años y el otro es la feminización del envejecimiento, esto es, el aumento de la proporción de mujeres a medida que se consideran las edades más avanzadas.
En Uruguay un 11,5% de las personas mayores de 65 años se encuentran en situación de dependencia. Mientras tanto, en la Encuesta de Dependencia (Mides-BPS 2013) se estimaron en 16 mil las personas mayores de 3 años en situación de dependencia, de las cuales 7.400 se encuentran en situación de dependencia severa.
En cuanto al trabajo remunerado en cuidados, las fuentes actuales permiten estimar esta población en unas 60 mil personas, de las cuales un 55% se dedican al cuidado de niños y niñas, y un 45% al de personas mayores y personas en situación de discapacidad.
Los bajos niveles de formación y de remuneración, y los altos niveles de informalidad, aparecen como los principales desafíos del Sistema Nacional Integrado de Cuidados, en una población en donde más de un 95% son mujeres.
Un interesante informe que nos pone a tono con la realidad.

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