Cuando la salud de un ser humano es dependiente
La noticia volvió a impactar de la misma forma que lo hizo en similares ocasiones.
El Juzgado de lo Contencioso Administrativo de 1er. Turno hizo lugar a una acción de amparo presentada por un joven llamado Federico Lasa y ordenó al Ministerio de Salud Pública (MSP) y al Fondo Nacional de Recursos (FNR) a entregarle una droga llamada Rituximab para combatir la linfopatía tumoral.
El magistrado consideró: «La ilegitimidad manifiesta de la Administración se verifica por la omisión de no incluir el Rituximab para la enfermedad concretada de autos (linfoma de Burtkitt) en el Formulario Terapéutico de Medicamentos con financiación a cargo del FNR, pese a la abundante evidencia científica de sus beneficios».
Ya nos hemos referido en otras ocasiones, y lo seguiremos haciendo mientras este tipo de hechos continúen ocurriendo en nuestro país, porque consideramos que ya es tiempo que “alguien” se interesa realmente por resguardar la vida de un ser humano que no cuenta con recursos económicos para poder acceder a un medicamento, que es indispensable para mantener una digna condición de vida.
El magistrado actuante en este caso alegó que la Constitución de la República mandata al Estado a brindar los medios de prevención y asistencia a las personas que no tienen recursos y advirtió que el derecho a la vida de un individuo no puede quedar librado a qué tipo de linfoma padezca, es decir, si la dolencia tiene alta o baja incidencia numérica.
Entendió que no puede ser atendido el argumento del MSP sobre que se jaquea su viabilidad económica si atiende a todos los reclamos de medicamentos de alto costo.
De acuerdo a lo que se informa, el 23 de junio, el joven Lasa promovió una acción de amparo en el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de 1er Turno contra el MSP y el FNR en reclamo de que se le otorgase Rituximab, un fármaco especialmente recomendado para pacientes jóvenes. Este fármaco está incorporado al anexo III del Formulario Terapéutico de Medicamentos del Fondo Nacional de Recursos para otros linfomas. Sin embargo, el MSP y el FNR decidieron no entregarlo a Lasa.
Federico Lasa tiene 26 años. Sus ingresos en calidad de beneficiario del seguro de desempleo ascienden a $ 7.364. «Ello exime de cualquier comentario respecto de su capacidad para financiar el Rituximab que reclama para su tratamiento, ya que el mismo tiene un costo de $ 41.919», señala el fallo de la Justicia de lo Contencioso Administrativo de 1er Turno, según publicó esta semana el diario El País.
Volviendo sobre el tema, resulta penoso que un paciente tenga que recurrir a la Justicia para poder sostener su expectativa de vida; es difícil comprender que el poder político no haya encontrado soluciones a este tipo de problemas, cuando casi permanentemente se difunden informaciones sobre determinados gastos que se hacen que están lejos de favorecer los intereses del país.
El de Lasa es un caso que se conoce, pero seguramente habrá muchos otros que se mantienen sin conocer la luz pública.
No podemos, nadie podría, callarse frente a este tipo de situaciones que se dan en un país que ha dado al mundo ejemplos de solidaridad y respeto por los derechos humanos.
