Un reconocimiento que ha generado el surgimiento de otros sentimientos

WILLIAM RAMÍREZ DISTINGUIDO POR SU APORTE A LA CULTURA AFRO

EL ARTISTA PLÁSTICO Y ACTIVISTA CULTURAL TRINITARIO DESTACÓ LA DISTINCIÓN, E HIZO ÉNFASIS EN EL ESFUERZO QUE LE DEMANDÓ LLEGAR A FORJARSE COMO TAL DESDE SU CONDICIÓN DE GAY

Horacio Oyhenard
Redacción

El artista plástico William Ramírez recibió días pasados en Montevideo, y a sus cincuenta y cuatro años, un reconocimiento por su aporte a la cultura afro.
En evento realizado en la Sala ‘Auditorio Vaz Ferreira’ de la capital del país, dicha distinción en el marco de un acto realizado por el Decenio Internacional de las Personas Afrodescendientes y en el Mes de la Afrodescendencia.
La instancia fue promovida por la División de Derechos Humanos de la Dirección Nacional de Promoción Sociocultural, Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), colectivo Ovejas Negras, entre otras instituciones, y reconoció con la distinción ‘Pirulo Albín’ a artistas y cultores LGBTI (Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transexuales, e Intersexuales), dentro de la cultura afro.
En diálogo con ECOS REGIONALES, William Ramírez no sólo hizo comentarios sobre el reconocimiento, el cual le generó una muy buena sensación, sino que también charló sobre los sentimientos que despertó la distinción.

-¿Qué sentiste al ser convocado para recibir esta distinción?
-Me tomó por sorpresa que me llamaran para que fuera a recibir este reconocimiento.
Este premio se organizó por primera vez este año, por lo que me llamó la atención que, siendo del Interior, y que soy una figura nueva dentro del carnaval montevideano, se me tuviera en cuenta.
Hace más de treinta años que me dediqué a trabajar en las manifestaciones artísticas, y en el carnaval del Interior, pero para Montevideo soy nuevo.
Lo que sí tengo que decir es que me siento orgulloso de ser el primero del Interior en recibir esta distinción.

-¿Por qué el reconocimiento?
-Es un reconocimiento a las personas gays, lesbianas, trans, y demás, que han hecho su aporte a la cultura afrodescendiente.
Por eso, en mi condición y mi relación con el carnaval, como bailarín, coreógrafo, mis actividades de talleres en las escuelas u otras tantas cosas que hago, fue que me tuvieron en cuenta.
No se trata de un reconocimiento a mi trayectoria artística, y en general por todo lo que hago. Es porque se reconocen a estas personas, que de alguna u otra manera hemos aportado culturalmente y en apoyo a la cultura afrodescendiente.

-¿Qué te generó el recibir la distinción?
-Fue muy emotivo el recibirla.
En la ceremonia se reconoció a diecinueve personas vivas, y diecisiete personas que ya no están entre nosotros.
En la actividad se inició homenajeando a ‘Pirulo’ Albín, que fue un gay que llegó a ser una figura máxima del carnaval.
Hay que imaginarse lo que era ser un gay en aquella época; y él no dejó de ser un artista más allá de la discriminación y todo lo que le tocó vivir.
En el evento también reconocieron a personas como ‘Kanela’ (Julio Sosa), que es otra figura máxima, y así otros tantas personalidades del carnaval, y el candombe en particular.
Fue muy bueno encontrarme con mucha gente de gran trayectoria, gente que uno siente como compañeros de las Llamadas y el carnaval, como el caso de Jorge Céspedes.
Jorge ha estado vinculado a Flores porque yo lo he invitado en algunas oportunidades. Es como un hermano para mí, de él he aprendido mucho.
Hoy por hoy él es uno de los bailarines de Yaima Rodríguez, en La Carpintera Roh.
Creo que después de ‘Kanela’ está Jorge Céspedes, quien más allá de ser sobrino directo de Lágrima Ríos, ha bailado con Martha Gularte, Rosa Luna y otras tantas figuras máximas del carnaval, por lo que muchos de nosotros le tenemos gran respeto.

-¿Cómo inició tu historia en este ambiente?
-El recibir el reconocimiento nos hizo recordar a muchos de nosotros como fue que comenzamos con todo esto.
En mi caso fui hábil para esconder mi condición sexual a través de todas estas demostraciones artísticas.
Más allá de mi inquietud por el arte, exteriorizaba mi condición sexual, sintiéndome protegido dentro de estas manifestaciones artísticas.
Por eso fue que recibí con gran emoción este reconocimiento, porque cada uno de nosotros sabemos muy bien lo que nos ha tocado pasar por la condición sexual que uno tiene.
Y siempre destaco que hay que tener mucho huevo para ser gay, para ser trans, lesbiana o lo que sea.
No ha sido fácil para todos nosotros.
‘Kanela’ comentó durante el evento algo muy cierto, y fue que le envidiamos sanamente –a la gurisada de ahora-, la libertad que se tiene hoy en día sobre estos temas.
Imagináte en la época de los inicios de ‘Kanela’ que cada vez que salían a la calle, ya fuera por el carnaval u otras cosas, vivían una realidad muy diferente.
Él comentaba que trabajaba en un cabaret de bailarín, y cuando salían estaba ‘la cana’ en la puerta.
Eso hoy por hoy, casi que no se vive. Eso es algo muy ‘jodido’.
Imagínate lo que ocurre en una sociedad chica como la nuestra, es más difícil todavía.
Cada uno de nosotros tuvimos que manejar nuestra condición sexual como podíamos y de la mejor manera.
En mi caso lo solapé con lo artístico, que fue el camino que se me hizo más fácil de recorrer, más allá de los sentimientos que tenía.
Yo escondí mi condición sexual en eso, para ser aceptado, porque sabía en la sociedad en la que estaba.
Nuestra sociedad ha sido siempre muy hipócrita y pacata, algo que ha ocurrido desde hace años atrás.
Yo me crié sabiendo cómo se manejaba la sociedad con estos temas, y lo digo también porque vengo de una familia en la que mi tía fue una pionera en tener un prostíbulo.
Ella también a su manera lo vivió, y yo lo fui viviendo acompañando sus vivencias, por lo que entiendo muy bien cómo se mueve este medio.
Por eso ha sido muy emotivo, y me embroma un poco también, porque a más de cincuenta años, que te hagan un reconocimiento de estos pesa.

-¿En qué momento te llega esta distinción?
-(Tomándose unos segundos para respirar, y con la voz entrecortada) Me agarra en un momento muy jorobado desde lo interior.
Estoy como quebrado, muy sentimental, me emociona todo, me jode todo, pero es porque vengo acarreando ciertas cosas, y eso se me hace algo que no puedo manejar por momentos.
Por momentos lo que hago es, en el día a día fortalecerme para seguir, porque quiero seguir.
Lo que sí puedo decir es que no me agarra en un momento bueno, pero bueno, es lo que tocó y lo acepto.

-¿Cuándo empezaste a sentir que tu condición sexual era diferente a la que marcaban los estándares de la sociedad?
-Fue en mi preadolescencia, a partir de los quince años, cuando se me hacía muy difícil manejar todo esto.

-¿En qué ámbitos te era difícil manejarlo?
-En todos, en la vida diaria.
Se me hacía difícil porque en esa preadolescencia, yo era un chiquilín de barrio común y corriente.
Siempre tuve amigos, y más amigos varones que mujeres. Tengo amigas que llevamos cincuenta años de crianza juntos, y son del barrio.
Pero siempre tuve un número mayor de compañeros varones, y todo bien, porque fue una infancia sana.
Para todos era un gurí normal, ya que de niño no tenía descubierta mi sexualidad, por lo que funcionaba muy bien.
Pero en la preadolescencia, a partir de los catorce o quince años, se me empezó a hacer más difícil todo.
Empecé a descubrirme sexualmente, con la presión que tenía dentro de la familia, y dentro del ámbito social del que sos parte.
Fue ahí que se me empezó a dificultar todo esto.

-¿Cómo empezaste a manejarlo?
-Y fue como empiezan todos en mi condición, por la mentira.
Comenzás a sentir la discriminación, y más allá de que tengo un amigo que me dice que él nunca sintió en este pueblo la discriminación, yo creo que se miente a sí mismo.
La discriminación siempre está.

-¿En qué está la discriminación? En esos quince o dieciséis años, ¿en qué empezaste a sentir la discriminación?
-A mí me lo hicieron sentir por mi expresión afeminada. Yo no me siento afeminado, no me veo así.
En esa época a mí otras personas me lo hacían sentir, y fue ahí que se empezó a sentir el peso de la discriminación.
Con eso tengo un problema grandísimo, porque me marcó de gran manera, me marcó la sociedad, la gente.
En mi casa también siempre se marcó el tema de la no aceptación de los gays, y menos a los afeminados.
Un padre muy machista, una madre que tenía la presión del ‘¿qué dirán?’, a quien no le gustó la exposición, y que fue criada muy acondicionada a la sociedad por una familiar rígida y dura.
Mi madre se crió con eso, y eso en parte nos marcó a nosotros, tanto a mis hermanos como a mí.
Un hermano tremendamente machista, una hermana bastante cerrada de cabeza, no era fácil.
Así fue que tuve que descubrirme en la preadolescencia, con todo ese panorama, y con una gran mochila.
Todo eso llegó a tal punto que llegué a una época de encerrarme a mí mismo, porque no quería sentirme discriminado.

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