No hay tiempo que perder

El plenario legislativo –por su iniciativa- recibió el lunes pasado la visita del Intendente y del Director de Desarrollo, para hablar de la estrategia que tiene el Gobierno de Flores para aumentar el número de trabajadores de nuestro departamento en la planta frigorífica de BPU.

Podrá decirse que es un tema “trillado”, como se dice vulgarmente, pero no está mal que desde las esferas políticas y sociales se mantenga en carpeta este asunto, en el entendido que Flores tiene mucho que ver, pues, como se recordará, aportó la mitad de los 500 y pico de mil dólares que costó el predio donde se encuentra ubicada esta industria, que no es en territorio poronguero, sino en Durazno.
Está bien que este debate se mantenga vigente, además, porque una de las condiciones establecidas en la “carta intención” firmada por los Intendentes de Flores y de Durazno, más el propietario de la empresa en aquel momento, fue que la mano de obra debía distribuirse en partes iguales entre los dos departamentos.
Primeramente tengamos presente un aspecto muy importante, la empresa BPU fue adquirida por inversores japoneses, por lo que cabe preguntarse si las condiciones establecidas en aquella “carta intención” continúan vigentes. El Intendente Echeverría disipó algunas dudas respecto a ese tema, informando a los ediles que en una reunión mantenida con el Gerente General de BPU, se confirmó que la situación para los trabajadores de Flores no habrá de variar a pesar de que el emprendimiento haya cambiado de propietario. Interpretando esas afirmaciones en un sentido más amplio, pensemos que también en esas manifestaciones del Ing. De Mattos se incluye el cumplimiento de lo escrito como compromiso en aquella oportunidad, en cuanto a cantidad y distribución de la mano de obra por partes iguales entre Durazno y Flores.
Descontado eso, aunque no es poca cosa tener una confirmación de ese detalle, pasemos a analizar en pocas palabras porqué Flores no ha logrado instalar en la planta frigorífica de BPU un números de trabajadores igual que Durazno. En esto hay varias causas; por un lado está probado que la condición social de Flores ha determinado que no haya demasiado mano de obra ociosa, menos en el rubro de referencia, muy diferente al vecino departamento que registra un desempleo muy superior, pero además cuenta en su haber con un desarrollo importante de la industria frigorífica, lo que hace que haya más obreros con el oficio, lo cual incide a la hora de analizar las ofertas laborales de esta área de la producción.
No hay dudas que la distancia que separa a Trinidad con esa industria es otra causa que no se puede soslayar. El traslado de trabajadores de Flores a la planta de BPU se hace en frecuencias de ómnibus ya fijadas, pero hay áreas de trabajo, como la limpieza del frigorífico, que no pueden ser cubiertas por gente de Trinidad porque se realiza en horarios que están fuera de esas frecuencias. Es un detalle a tener en cuenta.
Pero otro y fundamental motivo es la capacitación que tienen que poseer los trabajadores, para poder cumplir tareas técnicas en esa planta de producción, una de las más modernas del mundo. Ese es otro déficit que Flores padece, no obstante ser, a nuestro juicio, el único en el que se puede avanzar para lograr objetivos que tienen que ver con el porcentaje de obreros que nuestro departamento está en condiciones de ofrecer a BPU.
Volviendo al principio, en la Junta se manejaron posibilidades que son viables y que habrá que explorar; tanto INAC como INEFOP están dispuestos a colaborar en el tema capacitación, con cursos específicos. Pero no olvidemos el aporte valioso que en esto puede aportar el Plenario Intersindical de Flores.
No hay tiempo que perder.

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