Los lectores tienen la palabra
BORDABERRY, LA MEMORIA, Y LA INTELIGENCIA DE LOS URUGUAYOS
Suele suceder que cuando se cuenta a discreción con el apoyo de un gran poder mediático y económico, se puede crear a partir del engaño reiterado, una realidad totalmente opuesta a la misma realidad. Ésta ha sido la apuesta de Bordaberry, que desde el comienzo de los gobiernos del Frente Amplio, ha vivido en campaña electoral permanente. Se ha presentado como un hombre probo, inteligente, renovador, muy informado (no hay tema del que no de cátedra), sin pasado político, demócrata universal y sin ideología. Según él, las ideologías murieron. Esta afirmación sin duda esconde la vergüenza de sí misma que aqueja siempre a la derecha, que en su caso es patológica. Y es razonable, no es muy cómodo que se diga, cohabitar con Hitler, Franco, los genocidas de América Latina, Juan María Bordaberry y un abuelo de relaciones carnales con la dictadura de Terra. Los sujetos de ese linaje no tienen ideas, sólo reaccionan. Este señor vaya si tiene pasado político. Fue parte y activo protagonista del peor gobierno de los últimos cincuenta años, el de Jorge Batlle. Estuvo al frente de tres ministerios. Pasado por el que sólo los periodistas con agallas le preguntan, porque para ayudarlo en el camuflaje cuenta con el apoyo de los grandes medios y sus pulcros periodistas.
El señor Bordaberry hoy propone casi lagrimeando de ternura, que se pague aguinaldo a los jubilados. Que se puede financiar –sostiene- con el equivalente al déficit de Ancap. Déficit generado por temas cambiarios y por la inversión más importante del ente en muchas décadas. Este gobierno -mal que le pese al señor Bordaberry- ha transformado el referido ente estatal y lo ha puesto de cara al CAMBIO SOBERANO de la matriz energética. Quizá el señor Bordaberry no recuerda porque tenía tanto trabajo en el Ministerio de Industrias, que apoyó a su gobierno cuando se quiso regalar Ancap a capitales privados. Y es posible, que sujeto tan desmemoriado, tampoco recuerde la paliza que recibió cuando el pueblo SOBERAMENTE desactivó sus propósitos entreguistas. Y si seguimos con la desmemoria, es una fija que tampoco recuerda la otra paliza por la privatización del AGUA, también iniciativa de su gobierno y obviamente apoyada por él. Sin querer ensañarme con su Alzheimer precoz, digo que estaría bueno preguntarle, si recordó que en el país había jubilados SIN AGUINALDO, cuando él como gobernante que era, se complotó para regalar 3.000 millones de dólares a los banqueros ladrones Peirano, Rohm y Cía. Es asombroso el deterioro del disco duro de Bordaberry. Tampoco recuerda que votó en el plebiscito de 1980. Declaró muy sueltito (y no me lo contaron): “no recuerdo, yo era joven, esas cosas no me interesaban”, SIN PALABRAS.
Otra faceta de este personaje, es su arraigado fundamentalismo. Con relación a la baja de la edad de imputabilidad, ha dicho: “el que no vota la baja, está con los delincuentes”. Se le fue la moto como dicen los muchachos. Le salió el autoritario, el déspota. Frase muy parecida a una de su padre: “el que no está con el proceso cívico-militar (eufemismo utilizado para nombrar la dictadura cívico-militar) está con la subversión y el caos” Algo parecido dijo también el inefable George W. Bush antes de sembrar Bagdad de daños colaterales. Bordaberry no admite que puedan existir otras ideas sobre tema tan complejo, es más, trata de pulverizarlas con la reacción. Y los reaccionarios nunca apuntan a las causas. Causas que por añadidura, son responsabilidad de los gobiernos rosados que él integró.
Otro perfil destacado del Sr. Bordaberry, es mentir provocando y a la vez sembrar confusión. Hace unos días le escuché decir: “Tabaré Vázquez me recuerda a Pacheco Areco” afirmación que obviamente fue titular en algunos diarios y canales. ¡Cuánta osadía! Sólo los ciudadanos políticamente analfabetos o en un grado de desinformación equivalente a cero, pueden tragarse ese brulote. Primero porque T. Vázquez no tendría jamás de Ministro de Ganadería, a un tipo como el padre de Pedro Bordaberry que liquidó el Frigorífico Nacional y arrasó con una conquista histórica de los trabajadores de la industria frigorífica. Segundo, porque T. Vázquez no gobernó al margen de la Constitución, ni amordazó el Parlamento, ni asesinó estudiantes y obreros, ni protegió ningún escuadrón de la muerte, ni sentó a la oligarquía en los ministerios para que se diera un festín a costillas del pueblo y NO CONGELÓ LOS SALARIOS Y LAS JUBILACIONES.
Con todos estos antecedentes, con un prolijo manejo “Goebbeliano” de la mentira, Bordaberry se presenta todos los días en medios y actos, con cara de yo no fui, burlándose de la inteligencia de los uruguayos. Afortunadamente esta desnaturalización permanente de la política a la que apela, cuenta con un escaso apoyo. En este país –por suerte- políticamente hablando, ya no es posible pasar gato por liebre. El fracaso lo enfurece. Presiente un nuevo descalabro de su partido y arremete apelando al terrorismo verbal, meneando bultos y agitando cucos y fantasmas.
Miguel Longo
